Hace ya 13 años que Siria vio como el “líder hasta la eternidad”, como nos obligaban a gritar en el colegio todas las mañanas antes de clase, también era mortal, un hecho poco fácil de asimilar para cuatro generaciones de sirios que no conocieron otro presidente que no fuera Hafez Al-Asad, y del que solo escuchaban maravillas sobrehumanas en la televisión y el colegio.Aquel 10 de junio fue el día de la intervención de la naturaleza en
un proceso que empezó al menos década y pico antes: la sucesión en
el Reino del Silencio.
A diferencia de otros tiranos árabes,
los hijos de Hafez Al-Asad no estuvieron expuestos a la vida pública
durante su infancia y temprana juventud. Este dato concuerda con la
poca afición de su padre a aparecer en público; Hafez Al-Asad
hablaba en público lo justo, y solo cuando el protocolo lo hacía
necesario. Aun así, es uno de los tiranos que más ha ocupado el
espacio público del país que gobernó. Las fotos de Hafez estaban
en todas las paredes, sus cada vez más grandes estatuas estaban en
las plazas de todo pueblo, y su nombre se escuchaba en por todo el
país aun cuando no se habla de política: Hospital Al-Asad,
Biblioteca Al-Asad, etc.. Incluso la red de escuelas coránicas del
país tenía el nombre del líder que presumía de “laico”.
De las pocas imagenes públicas de los Asad, a finales de los 80
Hafez estaba en todos lados, como sus
espías, pero al mismo tiempo estaba ausente. Solo aparecía muy de
vez en cuando para contar lo pronto que llegará la liberación de
los Altos del Golán y de Palestina, de lo bien que va la lucha
contra el imperialismo, y de que la unidad árabe está más cerca.
Los asuntos internos del país, ya sea la política (inexistente), la
economía o la administración eran temas menores en los que el
“líder padre”, como también era denominado Hafez, no perdía su
valioso tiempo.
Basel Al-Asad
En este contexto de manejo de imagen,
era obvio que la irrupción abusiva en la esfera pública del joven
Basel, primogénito del caudillo sirio, tenía connotaciones
políticas: Era el heredero. Basel era presentado como un brillante
oficial del Ejército y un deportista invencible en el campo de la
equitación. Era el campeón de Siria todos lo años, y sus
competiciones eran televisadas por la única cadena estatal. El único
año que Basel no logró ganar el título sirio la televisión se
apresuró en emitir como los veterinarios estaban administrando
inyecciones a su caballo .. nos querían decir que el hijo del
presidente no ganó porque su caballo estaba enfermo. Entre los años
1987 y 1993 se extendieron los clubes estatales de hípica por todas
las provincia. Todos, por supuesto, tenían el nombre de Basel
Al-Asad. Aparte, se inauguró en la provincia costera de Latakia un
macro festival anual llamado “festival de la fraternidad y la paz”,
con Basel como patrón y anfitrión, en el que todos los años se
daban cita las grandes figuras de la música árabe. El festival
contaba también con competiciones deportivas y un torneo de hípica
en el que, por supuesto, siempre ganaba Basel.
(Basel Al-Asad inaugurando los Juegos del Mediterráneo en Latakia- 1987)
En la que puede considerarse como la
única derrota de la ambición política de Hafez Al-Asad, Basel
murió a finales de enero de 1994 en un accidente de tráfico. En su
lujoso y majestuoso funeral apareció un asustado, alto y delgado
chico al lado del caudillo. Esta era la primera vez que Bashar
Al-Asad aparecía a gran escala. El segundo hijo de Hafez Al-Asad era
médico, y preparaba su especialidad en Reino Unido alejado y aislado
de las intrigas del poder. Aquella fue también la primera vez que
alguien encontró similitudes ente la vida de la familia Asad y el
guión de El Padrino, un chascarrillo que fue ganando gracia a medida
que se acumulaban las coincidencias y que acabó siendo muy pesado de
digerir de tanto usarlo en prensa internacional.
Bashar, de gris, a la izquiera de su padre en el funeral de Basel
Tras la muerte de Basel, Bashar volvió
definitivamente a Siria y fue ocupando el lugar público que dejó su
hermano, pero con cambios de perfil mediático que no solo respondían
a las diferentes personalidades de los hermanos sino que también
servían a los cambios de planes políticos del caudillo; a finales
de los 80, con la intifada palestina en marcha y las relaciones
tensas con EEUU e Israel la situación exigía un perfil militar de
firmeza, determinación y fuerza, que era el perfil que presentaba
Basel, pero en 1994, con las relaciones con EEUU en su mejor momento
desde hace décadas tras la participación de Asad en la coalición
internacional que sacó a Saddam Hussein de Kuwait en 1991 a cambio
de poderes para finiquitar la guerra civil libanesa a favor del
régimen sirio, y con el lenguaje belicista contra Israel sustituido
por la paz como “opción estratégica” según definición de
Al-Asad padre, el contexto exigía una cara más moderada, con poco
discurso ideológico y mucha imagen de modernidad, aperturismo y “de
campechano”. Al mismo tiempo que el eslogan “Hafez es nuestro
líder, Basel es nuestra inspiración, y Bashar es nuestra esperanza”
iba colonizando el secuestrado espacio público de todo el país,
Bashar era presentado como un aficionado a la fotografía y las
nuevas tecnologías que lo mismo aparecía sin escoltas visibles para
ver una función de teatro en Aleppo que se paseaba por el Damasco
antiguo antes de cenar en uno de sus conocidos restaurantes. A su
imagen y semejanza se creó la Asociación Científica Informática
de Siria, un ente que prodigaba su voluntad de promocionar las nuevas
tecnologías de comunicación que daba una imagen rompedora con la
asfixiante censura existente en el país tanto en las comunicaciones
interpersonales como en los medios masivos, exclusivamente estatales.
Comenzaba el mantra:”El padre es un militar chapado a la antigua,
pero Bashar es diferente.. es aperturista y moderado, y su vida en
occidente la ha dado una visión de las cosas muy alejada de la
ortodoxia militarista Baathista”, un mantra que no solo circulaba
por Siria sino que era repetido obsesivamente en muchos medios árabes
y occidentales, sobre todo cuando Bashar viajaba fuera del país para
ser recibido en muchos países, tanto árabes como europeos, con
honores de Estado pese a que, oficialmente, solo era un oficial de
medio rango y presidente de una asociación informática.
Bashar Al-Asad recibiendo el pésame deAlbright
Ya a finales de los 90, y coincidiendo
con el fallecimiento de los monarcas de Jordania y Marruecos, la
administración Clinton no ocultaba su entusiasmo por una segunda
generación de dirigentes árabes que decía que serían modernos,
más familiarizados con occidente y menos influenciados por la lógica
política árabe de mediados de siglo pasado. Bashar era citado como
ejemplo junto a Mohammed VI de Marruecos y Abdallah II de Jordania
pese a que Siria, oficialmente, era una República y no una monarquía
con príncipes herederos. Nadie lo dudaba ni intentaba disimular su
certeza.. estaba pactado y acordado en el plano internacional: Era el
heredero. Así quedó plasmado el 13 de junio del 2000 durante la
asistencia de Madeleine Albright al funeral de Hafez Al- Asad, cuando
presentó las condolencias oficiales a Bashar Al-Asad, en lugar de
seguir el protocolo presentándolas al vicepresidente, y alabó la
“transición tranquila de poderes” solo tres días después de
uno de los días más vergonzosos de la historia de Siria, cuando se
reunió la Asamblea del Pueblo (el supuesto parlamento, formado por
miembros del Baath y partidos afines, burócratas y líderes tribales
y religiosos) de urgencia a la hora de anunciar la muerte de Hafez
Al-Asad y aprobó, por unanimidad, en escasos minutos, y entre
ridículas competiciones entre los “parlamentarios” para salir
más lloroso y triste en la tele, el cambio de la edad mínima que
marca la constitución para el presidente de 40 a 34 años, que era
la edad de Bashar en aquel momento, y el ascenso de este 6 rangos
militares de golpe para nombrarlo Capitán General del Ejército y
Fuerzas Armadas.
(ِEl ministro de asuntos religiosos anuncia la muerte de Asad padre en TV estatal, luego retransmisión desde la Asamblea del Pubelo)
A nadie le interesó la voluntad de los sirios más
allá de un ridículo “referéndum” que no era más que un
festival de exaltación de la lealtad por parte del Ejército y las
instituciones del Estado, y la movilización política era imposible
en aquel momento con una oposición liquidada que, tras 3 décadas de
clandestinidad, cárcel, ejecuciones y exilio solo le quedaba
apostar, entre el entusiasmo de algunos y el pesimismo de otros, por
que el heredero necesitará hacer algún gesto aperturista en lo
político para acabar de darle forma a las facturas internacionales
pagadas por su padre a cambio del apoyo a la sucesión. Esta
“apertura” llegó en la ridícula forma de un discurso de
investidura plagado de promesas inconcretas de cambio, habladurías
sobre cambiar la “vieja guardia” por nuevas caras y el permiso
oral para que los opositores e intelectuales se reúnan en recintos
privados a debatir, con aforo controlado y sin tocar un montón de
líneas rojas, sobre temas culturales y políticos, este breve
periodo de cierto respiro fue bautizado como Primavera de Damasco.
Duró un año y medio, y a mediados de 2001 volvieron las acusaciones
de “traición” a los opositores, y la práctica totalidad de los
opositores de la Primavera de Damasco, incluidos aquellos optimistas
con la nueva era, volvió a poblar las cárceles.
El resto de la historia: 11 años de
neotiranía, luego 100 mil muertos, millones de desplazados internos
y externos, y Siria convertida en un solar posapocalíptico bajo el
eslogan favorito de los soldados del Ejército y los matones de las
milicias afines al régimen:”O Al-Asad, o os quemamos el país”.
Texto publicado en el periódico boliviano La Razón. El encabezado, con el que estoy completamente en desacuerdo, ha sido añadido por los editores.
..
De color rojo sangre... Así es como se ven tanto
el presente como el futuro, inmediato y lejano, de Siria. El país vive
una turbulencia continua de dolor y sacrificio desde los primeros
momentos del levantamiento popular contra la dictadura de Bashar al
Asad, a mediados de marzo de 2011, y hoy, más de dos años después, hay
que hablar de unos 100.000 fallecidos, dos millones largos de
desplazados internos y externos, decenas de aldeas y barrios arrasados
por efecto de la artillería y los bombardeos aéreos. En definitiva, un
país hecho trizas ante la completa pasividad de la comunidad
internacional.
Es cierto que ningún conocedor del
escenario sirio podía no prever una respuesta tan brutal por parte del
régimen a un levantamiento popular que comenzó siendo pacífico y que más
tarde fue armándose gradualmente como respuesta a la violencia extrema
de los aparatos de represión oficiales, pero es muy difícil creer que
alguien se imaginaba que se llegaría a un grado de sed destructora
suicida para el propio gobierno.
La trayectoria del
sistema de los Asad —desde su momento fundacional en otoño de 1970 a
raíz de un golpe de Estado lanzado por Hafez al Asad, por aquel entonces
ministro de Defensa, contra sus propios compañeros del partido Baaz— es
la historia de uno de los regímenes más brutos y despiadados de aquella
zona del mundo. La Siria de Asad padre fue un férreo estado policial
desde el minuto uno, pero la contundencia militar contra el
levantamiento de los Hermanos Musulmanes, a principios de la década de
los 80, fue la oportunidad dorada para acabar de aplastar todo tipo de
disidencia en el país, ya sea con cárcel, exilio forzoso o incluso el
asesinato. A partir de ahí, el culto obsesivamente forzoso al líder se
convirtió en una suerte de religión oficial que contaba con su “policía
de la moral”, formada por cuatro principales aparatos de seguridad del
Estado que no escatimaban en medios y métodos para ejercer todo tipo de
brutalidad real o simbólica. Los espacios públicos eran plazas para todo
tipo de estatuas y fotos del líder, y el lenguaje público era el de la
obediencia absoluta a sus órdenes. Por supuesto, ni hablar de política, y
la cultura permitida era la más alejada del tratamiento de los asuntos
“mundanos”, o bien expresiones artísticas de admiración y amor al
“constructor de la nueva Siria”.
Ante este panorama,
tan brutalmente amansado en el interior como cómplice absoluto desde el
exterior, Hafez al Asad decide dejar de lado el disfraz republicano de
su tiranía y prepara a Basel, su hijo primogénito, como sucesor en la
cabeza del régimen, pero un accidente de tráfico a principios de 1994
acaba con la vida del heredero y obliga a traer de vuelta desde Londres a
Bashar, el prácticamente desconocido segundo hijo del tirano, que se
encontraba en Reino Unido estudiando la especialidad de Oftalmología. El
heredero fue reconocido enseguida internacionalmente y visitaba
diversos países árabes y europeos recibiendo honores de Jefe de Estado
con su padre todavía con vida. La transición tras la muerte de Asad
padre, en junio de 2000, fue, gracias a esa complicidad internacional
con los planes de pasar un país entero como herencia, insultantemente
fácil para Bashar al Asad, que aquella vez sólo contaba con 34 años.
No faltaron las promesas de apertura política y las palabras bonitas
sobre el horizonte democrático de Siria en la toma de posesión del
heredero, pero esas palabras pronto se las llevó el viento a la cárcel;
volvió la represión y el ahogamiento del espacio público con mensaje y
lenguaje de adoración a padre e hijo, y lo único que cambió en el
comportamiento fue en la argumentación de la tiranía en el mensaje
público del régimen, desde el panarabismo a un eje “resistente” con Irán
y sus aliados regionales, pero el cambio más profundo sería otro.
La tiranía de Hafez al Asad cargó a Siria con una estructura de Estado
anquilosada y corrupta, con el empleo público como método para ejercer
una labor social de Estado muy mermada por la corrupción y la pésima
administración. La era de Bashar al Asad fue, claramente, el momento en
que los hijos recojan lo que los padres sembraron. Así, y con sumo
descaro, aparecieron decenas de hijos de altos cargos jugando el rol de
“jóvenes emprendedores” con los bolsillos llenos, y el Estado se
convirtió en mero legislador de monopolios de facto que se fueron
repartiendo. El caso más sangrante es el de Rami Makhlouf, primo del
actual Presidente e hijo de un oficial muy mimado por la familia
presidencial en su tiempo. Makhlouf presumió en repetidas ocasiones de
que controlaba, directa o indirectamente, el 60% de la economía
nacional. Todo esto en un Estado que seguía definiéndose cínicamente
como “socialista”.
Este aperturismo económico,
plagado de privatizaciones encubiertas a medida de los clanes del
régimen, junto con el esfuerzo de acabar con la, ya de por sí mermada,
función social del Estado —ya sea quitando subvenciones a los precios de
materias básicas como cerrando cada vez más la puerta del empleo
público— empobreció aun más a la población, y a marchas forzadas, los
porcentajes de paro (sobre todo juvenil) se dispararon, y la masa
popular bajo los umbrales de pobreza iba creciendo más y más cada año.
Las infraviviendas en Siria crecieron el 220% en apenas una década,
llevando a que más de la mitad de los sirios viva en barrios “ilegales”
en los cinturones de pobreza de las grandes ciudades.
Como si no fuera poco, una ola de sequía, unida a la pésima política
agraria llevada a cabo por el Estado, condenó al éxodo económico a
cientos de miles de habitantes de la zona noreste de Siria, que pasaron a
engordar los cinturones de pobreza alrededor de Damasco y Alepo. Fue el
anticipo del gran éxodo que hoy vivimos.
Con esta
situación, con una tiranía absolutista en lo político, y un expolio a
favor de los clanes del poder en lo económico, y un empobrecimiento de
crecimiento cancerígeno en los social, llegó el levantamiento popular
tunecino en los últimos días de 2010, que fue el pistoletazo de salida
para las revueltas árabes que todavía continúan. El régimen, entonces,
se sentía seguro gracias a su poder de represión y su reciente victoria
política en el Líbano, el país vecino convertido en tablero regional de
ajedrez, y por ello se permitió actos muy provocadores como la detención
de varios adolescentes en Deraa por escribir en las paredes eslóganes
del levantamiento egipcio, o mandar de decenas de matones a darle una
paliza a familiares de presos políticos que se concentraron ante el
Ministerio del Interior intentando entregar un escrito que exigía más
derechos para los suyos. Ni en las peores pesadillas del régimen se
podía imaginar que Siria dejaría de ser, en pocas semanas, un Reino del
Silencio, tal como profetizó el histórico líder opositor Riad al Turk a
principios de 2011.
Así fue el comienzo de una
revuelta popular y la pataleta final de una tiranía.. ambas siguen
luchando encarnizadamente a vida o muerte.
Encuentro con un artista excéntrico de Douma, la ciudad liberada de la periferia de Damasco. El chico utiliza los restos de obuses lanzados contra la ciudad para fabricar diferentes utensilios.
El último tuit de Hussein Ghrer es del 16 de febrero de 2012, y trata sobre una pancarta de
apoyo al régimen que se encontró en una plaza del centro de Damasco, y
que decía: “Mientras Bashar (Al-Asad) esté bien, el mundo irá
bien”. En ese mismo día en el que el mundo iba bien, Hussein,
junto a otros doce compañeros, fueron detenidos en el asalto de lasfuerzas de seguridad a la sede del Centro Sirio de Comunicación y Libertad de Expresión. No era la primera vez que Hussein visitaba
los calabozos de los aparatos de represión del tirano; en otoño de 2011 ya había pasado largas semanas detenido.
Hussein Ghrer, ingeniero
informático de 33 años, esposo de Mais y padre de Ward y de Zein, es uno de los
blogueros sirios más veteranos, y también es uno de los más
conocidos. Antes de la revolución, cuando todavía no era fácil
encontrar blogueros residentes dentro del país que atravesasen las
líneas rojas y las barreras de miedo para tratar temas de interés
público, ya sean de política o de sociedad, Hussein era un activo
fijo en todos estos campos, ya sea para pedir la liberación de los
presos políticos, o para expresar la solidaridad con el pueblo
palestino durante los sucesivos ataques israelíes contra Gaza, o
para expresar posturas progresistas en los temas del endurecimiento
del Código Penal sirio en referencia a los mal llamados “Crímenes
de Honor” o sobre el derecho a la nacionalidad siria para los hijos
de madre siria y padre extranjero. Hussein siempre habla claro y de
manera firme. No pierde mucho el tiempo en intentar agradar con la
expresión de su credo, pero eso no impide que sea uno de los tipos
más dialogantes y sosegados en el intercambio de ideas que haya
visto en toda mi vida.
Semanas después de la
detención colectiva, la mayoría de los detenido fueron liberados con
cargos, quedando solo Hussein y otros cuatro compañeros. Las
condiciones eran duras, ya que se les sometió a aislamiento total, y
toda visita o asistencia jurídica y médica quedó prohibida. Hubo
que esperar diez largos meses hasta que se les permitiese recibir la
visita de los familiares, y fue en esta primera visita cuando Hussein
recibió la noticia del fallecimiento de Mustafa Karman, esposo de su hermana Maha y uno de los activistas relevantes en el barrio de
Bustan Al-Qasr en Aleppo. Mustafa falleció el 16 de noviembre pasado
víctima de los obuses que cayeron en el barrio mientras se estaba
celebrando una de sus conocidas concentraciones. Era el día que
Hussein Ghrer cumplía 9 meses en la cárcel, y también era el día
en el que se cumplían 43 años del ascenso al poder de Hafez
Al-Asad, padre del actual cabeza del régimen, mediante un golpe de
Estado contra sus propios compañeros del partido Baaz. Hussein le
redactó una emotiva carta de condolencia a su hermana, y ésta no
dudó en compartir sus palabras en las redes sociales; Hussein le
prometía que seguiría el camino por lograr todo lo que su cuñado
soñó en alcanzar.
No sabemos si a Hussein y
los demás compañeros que todavía están detenidos les llegó la noticia del fallecimiento de Aiham Ghazzoul, el médico de 26 años
que colaboraba con el Centro. Aiham había sido detenido con sus
compañeros aquel 16 de febrero, y había sido liberado semanas
después junto con parte de los detenidos, pero más adelante volvió
a los calabozos. Su familia supo que había fallecido hace semanas
bajo tortura, y su cuerpo sigue “secuestrado” en la morgue de un
hospital. Así es la Siria en la que Bashar Al-Asad está bien.
Puede que Hussein Ghrer en
libertad no signifique que el mundo vaya bien, pero eso asegura que
habrá alguien luchando sin descanso para que Siria sea un país
dónde haya más justicia y libertad. Hussein y sus compañeros son
un ejemplo de a qué se refería Faraj Bayrakdar, el conocido poeta
sirio que sufrió década y media los calabozos del tirano padre,
cuando dijo que un único pájaro volando es suficiente para impedir
que el cielo se venga abajo..
Cortometraje con imagenes de los momentos previos al impacto de un mortero en la calle dónde se celebraban, el 16 de noviembre pasado, las manifestaciones de Bustán Al- Qasr, en Aleppo. En esta agresión del Ejército fallecieron 6 jovenes, uno de ellos un amigo: Mustafa Karman, que era cuñado de Hussein Ghrer; otro amigo que el 16 de este mes cumplirá un año desaparecido en las cárceles del tirano.
Al igual que la mayoría de las
decisiones gubernamentales en Siria, la clausura, hace unos 6 años,
de la granja “Al-Raed”, una explotación estatal de ganado vacuno
situada a pocos kilómetros al norte de la ciudad de Raqqa, no
parecía tener ninguna lógica; sus números no eran malos, e incluso
presentaba mejores resultados que la mayoría de las explotaciones
similares repartidas por las provincias de Siria. La sucesión de
decisiones absurdas continuó con el decreto de cederle las
instalaciones de la granja y los terrenos circundantes al ministerio
de defensa y convertir el enclave en el campamento de la División 17
de infantería del Ejército sirio. En una provincia cuya superficie
casi dobla la del Líbano resulta que no encontraron otro sitio u
otra opción para el destacamento militar que no sea liquidar la
explotación vacuna. El chiste para los pocos graciosos atrevidos de
la ciudad estaba hecho: el gobierno se llevó las vacas para traerse
a los toros a su lugar.
La comparación resultó enormemente
injusta para los toros..
A mediodía del 26 de diciembre pasado,
la artillería situada en el campamento de la División 17 bombardeó
Al-Qahtaniyya, una aldea situada dentro de una cooperativa agrícola
cercana al campamento militar. Los obuses cayeron directamente sobre
las casas matando a más de 20 personas, la mitad de ellos eran
niños. No era la primera vez que funcionaba la artillería de la
División 17, al lado de cuyo destacamento pasa la carretera que une
Raqqa con Tal Abiad, la localidad situada, a unos 80 kilómetros, al
lado de la frontera con Turquía y que hace meses que está
“liberada” (fuera del control del régimen), pero era la primera
vez que atacaba una zona residencial con tanta fuerza. Algunos
heridos llegaron a los hospitales de Raqqa en carros, o incluso
caminando; la durísima escasez de combustible jugó aliándose con
el bombardeo contra población civil.
Cuentan los presentes en el servicio de
urgencias del Hospital Nacional (el más grande de la ciudad) que un
hombre con la ropa manchada de sangre y barro llegó con uno de los
grupos de heridos y acompañantes desde Al-Qahtaniyya y se puso a dar
vueltas sin rumbo dentro de la sala de espera. No estaba herido, pero
sí muy confuso. Pronunciaba frases sin sentido y sollozaba. De
repente empezó a gritar y a golpearse con una fuerza brutal, y antes
de que la gente que se encontraba a su alrededor lograse agarrarlo e
impedir que se hiciese más daño había sacado algo de su bolsillo y
lo rompió con saña. Era un libro de familia; un obús había
despedazado su casa matando a su esposa y a todos sus hijos.
Aparte de lo sangrante y doloroso de la
situación, a uno le es imposible evitar ver un lado brutalmente
poético en lo que hizo el hombre. Éste, rompiendo el libro de
familia, había roto también todo vínculo burocrático entre lo que
fue su familia y el “Estado”, cuyo “Ejército Nacional” le
había arrebatado para siempre a los suyos. Es extremadamente difícil
hacer algo poético con un libro de familia, un documento que en
Siria es sinónimo de colas para conseguir bonos de azúcar o arroz,
o para apuntar a los niños en el colegio, o para las pocas gestiones
burocráticas que un menos de 15 años ha de hacer. El libro de
familia no es como el pasaporte, ya que éste último, mucho más
elegante, aparece intensamente en las aproximaciones poéticas de los
sirios (y de los árabes en general). Es el documento de alejarse, de
huir. Es símbolo del exilio, de la emigración, de la distancia. El
pasaporte tiene el simbolismo burocrático de la añoranza, pero el
Libro de Familia solo tiene la carga de un documento cuyo uso es
proporcional al grado de pobreza y miseria.
Está claro que el pobre hombre no
tenía ni intención ni interés en hacer nada simbólico o poético.
Tampoco tenía esta intención aquel hombre que le aseguraba a los
Shabbiha que su mujer era “Mi alma, la corona de mi cabeza” entes
de que éstos lo liquidaran. Es el significado y el impulso de que su
expresión traspase la carne y la sangre.
Se ve el asfalto polvoriento de una
calle que luego sabremos que está en Aleppo. Un hombre en
calzoncillos blancos está tirado en el suelo con las manos atadas.
Está sucio y ensangrentado, y recibe unos cuantos palos de uno de
los soldados que lo rodean antes de que otro soldado comience a
arrastrarlo por los brazos atados. No es fácil determinar la edad de
este hombre, quizá entre 40 o 50 años, pero su estado hace difícil
asegurarlo.
Mientras lo arrastran por el asfalto
tapizado con polvo, tierra, suciedad varia y algún que otro
casquillo, le siguen cayendo palos. Uno de los soldados recuerda a
sus compañeros que no está permitido dispararle, y comienza una
discusión macabra sobre si los golpes que está recibiendo están
dificultando su arrastre. El hombre está aturdido, rozando un
desmayo en el que acaba cayendo durante unos largos segundos, pero
antes de eso repite que sus hijos son lo más valioso que tiene.
El soldado que lo arrastra le exige a
uno de sus compañeros que lo ayude a arrastrarlo, y entre los dos
logran levantar al hombre que, tras unos pasos dificultosos, vuelve
al suelo incapaz de vencer a esas rodillas dobladas por el cansancio,
o el miedo, o ambas cosas. El que arrastraba primero decide parar y
pedirle un cuchillo a sus compañeros para cortar el cable con el que
tienen maniatado al hombre; era más fácil arrastrarlo entre dos.
Antes de eso no se olvida de pisotearle la cara y el pecho. El
enfoque sube en algún momento y se ven, al lado de los uniformados,
otros jóvenes armados vestidos de civil; los Shabbiha, las milicias
de matones paramilitares.
Continúa el arrastre del hombre por
una asfalto en el que empiezan a verse las marcas de las cadenas de
los tanques con más claridad. El prisionero ha vuelto a perder el
conocimiento, y los soldados siguen recordándose que todavía no se
le puede disparar, y uno de ellos habla de “machacarlo cuando
lleguemos arriba”. En medio de este diabólico trayecto el hombre
recupera el conocimiento y empieza a rogarles a los soldados que le
dejen despedirse de sus hijos, que están en su casa, en Al Quattane
-un barrio popular de Aleppo-, explica el hombre a los soldados.
De repente se vuelven a pararse porque
se han encontrado con otros soldados, y el que está filmando enfoca
la cara del hombre, que sigue suplicando que le dejen despedirse de
sus hijos. Ahí, con tono de estar divirtiéndose, el que filma le
dice al hombre:”Te llevo a junto tus hijos si a cambio me follo a
tu esposa”. El hombre se queda callado unos instantes, y, aturdido
y confuso, le contesta:”Por Dios, mi esposa es mi alma, y mis hijos
también, es mi prima, mi mujer, mi alma, la corona de mi cabeza (una
expresión de cariño)”. El mismo diálogo se repite dos o tres
veces hasta que uno de los soldados con los que se cruzaron se le
acerca al hombre y le da una patada en la cabeza mientras le pregunta
a los soldados que lo llevaban si querían liquidarlo ahí mismo. El
que lleva la cámara dice que no y se vuelve para recordarle a uno de
los compañeros que no hay que matar al hombre por ahora porque el
coronel lo quería ver antes, pero el que preguntó hace caso omiso y
arrastra rápidamente al hombre entre las risas de los otros
soldados. El cámara no logra más que seguir la estela de polvo que
deja detrás el desconchado cuerpo del hombre antes de que se escuche
un sonido seco y contundente. Uno de los soldados espeta:”¡Ahí
va!”, y otro dice divertido:”Te acabas de follar a su madre”
(Termino que, claramente vulgar, indica que le acaba de hacer un gran
daño), un tercero se acerca al cuerpo del hombre y dice no estar
seguro de que esté muerto. El vídeo no deja ver qué le hicieron al
hombre, pero, por lo que ya se observó como una macabra tendencia en
otras grabaciones filtradas, lo más probable es que le lanzaran un
bloque de hormigón sobre la cabeza. La grabación termina con la voz
del que filma discutiendo sobre qué había ordenado el coronel y el
general antes de exigirle al que había matado al pobre hombre que
fuera a explicarle al coronel lo que había sucedido.
Este relato cuenta el contenido delúltimo vídeo filtrado de los teléfonos y las cámaras de los
soldados y los Shabbiha. Unas filtraciones que comenzaron desde los
primeros días del levantamiento popular, y que se han multiplicado a
lo largo del último mes. Los soldados suelen intercambiar estas
grabaciones como si fuesen trofeos de guerra, y esto hace posible que
lleguen a manos de los rebeldes cuando capturan a soldados o matones,
pero éste no es el único método de obtenerlos, ni siquiera es el
más frecuente: hay soldados que ofrecen estos vídeos a activistas y
a medios de comunicación a cambio de dinero, o simplemente para que
le recuerden ese favor cuando caiga el régimen. No sabemos cómo se
filtró este vídeo, ni sabemos de cuándo es, pero los diálogos
entre los soldados y con el hombre quizás superen los momentos más
bestias y macabros de la mente de Tarantino, pero con una diferencia
enorme: Esto es Siria, y lo otro es ficción.
Campo de Zaatari tras durante la tormenta de esta semana
El drama de la población civil siria tiene casi tantas expresiones como formas de morir hay en un país que, 22 meses después del inicio del levantamiento contra el régimen de Bashar Al-Asad, presenta un solar repleto de escenarios de destrucción posapocalíptica en la mayoría de las regiones por un lado, y por otro algunas zona que, relativamente y por ahora tranquilas, albergan a los más de dos millones de desplazados internos. La escasez de todo, menos de muerte, es el titular predominante en cada provincia de Siria; Apenas es posible conseguir combustible, escasean muchas materias básicas, incluido el pan, y en algunas zonas hay tanta falta de medicinas y material clínico que el uso de utensilios de cocina para cirugías urgentes se certificó en varios lugares, sobre todo en la provincia de Homs.
Muchos de los desplazados internos han tenido que huir más de una vez, primero de sus casa, y luego de un desafortunado lugar de refugio que también fue atacado por artillería y aviación. Algunos, sobre todo los habitantes de las zonas fronterizas, han tenido que huir fuera del país. Líbano, Turquía y Jordania son los destinos de unos refugiados que ganan un escape de las bombas a cambio de escaseces y condiciones de vida no solo duras, sino que, como en el campo de refugiados de Zaatari en Jordania, llegan a límites absolutamente inhumanos.
Según ACNUR, hay más de 600.000 refugiados sirios registrados o pendientes de hacerlo, una cifra que no refleja el total de los desplazados fuera del país, y posiblemente ni siquiera se le acerque, ya que los huidos del país con posibilidades económicas no suelen registrarse como refugiados. En Jordania, donde el sufrimiento extremo de los refugiados en sus campos ha sido noticia esta semana, los más de diez mil sirios que llegaron desde principios de año hacen que el total de refugiados en el vecino del sur ascienda a casi 300.000 personas. De estos, más de 62.000 (mal)viven en el campo de refugiados de Zaatari, a unos 60 Km al noreste de Amman, la capital.
La ubicación del campo de Zaatari, en pleno desierto, hace pensar que las autoridades pensaron más en aislar a esta masa humana policialmente que en las condiciones de vida de los refugiados. El desierto, junto a las insuficientes ayudas del gobierno jordano, los organismos internacionales, y los países árabes y occidentales, ha marcado la pauta del calvario de los miles crecientes de refugiados; Ya en octubre, una brutal tormenta de arena (vídeo 1) causó estragos entre los habitantes del campo, especialmente ancianos, niños y personas con problemas respiratorios. Los vientos del desierto destrozaron gran cantidad de tiendas, y la situación angustiosa llevó a los refugiados a protestar enérgicamente contra lo que consideraron un campo de concentración más que un refugio, y las fuerzas de seguridad jordanas actuaron reprimiendo las protestas. Estas muestras de indignación no fueron las primeras, ni tampoco las últimas.
Esta semana comenzó con fuertes tormentas de lluvia y nieve en todo Oriente Medio, y esto ha afectado también al desértico Zaatari (vídeo 2): El campo se convirtió en un inmenso charco de agua y barro, más de 500 tiendas han quedado destrozadas por completo, y hubo varias muertes por hipotermia. ACNUR ha reaccionado reclamando la movilización de ayudas por parte de los países árabes y occidentales, pero la respuesta testimonial da fe, otra vez más, de que combatir el sufrimiento de los sirios no es prioritario ni importante en las agendas internacionales. Zaatari sigue demostrando que es un lugar no apto para recibir a refugiados, y por desgracia lo seguirá demostrando, ya que nadie piensa hacer nada, ni con respecto a Zaatari, que es el peor campo de refugiados pero no es muy diferente al resto de campos en otros países limítrofes con Siria, y es, excepto misiles y bombas, lo más parecido a lo que uno se puede encontrar estos días en la mayoría de regiones de Siria, donde la ONU calcula que ya hay alrededor de un millón de personas que sufren dificultades para alimentarse.
El jueves pasado se cumplió en Siria,a nivel nacional, un gran temor que ya llevaba meses siendo realidad
en muchas provincias: Se apagó internet. El régimen ha decidido que
la mejor manera de combatir la ineficacia de su bloqueo informativo
es cortar la red, la herramienta que hizo imposible convertir a Siria
en lo que quería el régimen (y sus aliados y apologistas): Un
auténtico agujero negro informativo.
No es la primera vez que se cortan las
comunicaciones a nivel nacional. Ya en los primeros meses de la
revolución era muy frecuente que la red dejase de funcionar los
jueves y los viernes, y así intentar entorpecer el uso de la red
para convocar movilizaciones, y también impedir que se difundan
imágenes y noticias sobre las mismas. Luego pasó a ser frecuente el
apagón en las zonas donde el régimen ejecutaba operaciones
militares o campañas de detención, y estos apagones podían durar
semanas. También hay que tener en cuenta el daño en las
infraestructuras, sobre todo en las zonas liberadas, donde se
ha utilizado la táctica de tierra quemada por parte del ejército
contra todo lo que podía ser reutilizado por los rebeldes, y otras
infraestructuras fueron dañadas intencionadamente por los rebeldes
al no poder utilizarlas.
Casi todos los internautas sirios
tienen un buen grado de experiencia en el trato con la mentalidad
policial que dominó desde siempre la administración de las
comunicaciones por parte del régimen. No hacía falta ser activista
opositor para tener experiencia en burlar los bloqueos del régimen a
páginas y servicios como Wikipedia, Hotmail (durante la primera
mitad de la última década), Facebook, etc.., y esta experiencia
valió para salir adelante, en la medida de los posible, durante la
revolución, siempre y cuando el bloqueo fuese de software. Para
bloqueos más difíciles de tratar como el corte de la red o la
destrucción de infraestructuras hubo que buscar otras alternativas
como el uso de aparatos de internet vía satélite o el anclaje a
redes de países vecinos en caso de las zonas fronterizas, pero ambas
opciones tienen en contra su altísimo coste económico, lo que
conlleva que solo las utilicen, y de manera muy economizada, las
coordinadoras o los centros de prensa de las agrupaciones locales.
Esta es la única manera que nos permite ahora saber algo de lo que
está ocurriendo en el país.
Diseño con recortes de frases de Aquí Siria
Ante esta situación, los sirios en la
diáspora lanzaron Aquí Damasco (هنا
دمشق), un eslogan que se propagó rápidamente por
las redes sociales como manera de protesta por el apagón cibernético
y que sale emulando una historia que siempre fue utilizada como
ejemplo de solidaridad árabe: Durante la Guerra de Suez en 1956 (
Agresión Tripartita para los árabes) la aviación de la coalición
británico- franco- israelí atacó las torres de emisión de la Voz
de los Árabes, la emisora oficial del Egipto de Nasser y símbolo
sonoro del panarabismo cuya apertura habitual Aquí El Cairo
era emblemática, lo que provocó el corte de la emisión, y como
gesto simbólico de solidaridad con el país hermano agredido, Radio
Damasco abrió la emisión de sus informativos con la frase Desde
Damasco, aquí El Cairo. Siria en aquel entonces vivía gobernada
por un régimen bastante débil, lastrado por una cadena compulsiva
de intentonas golpistas, pero era también una época de democracia
parlamentaria y libertad de prensa. En el poder estaba Shukri
Al-Quatley, prohombre de la independencia y único presidente
democráticamente elegido en la historia de Siria.
Desde que el jueves, miles de sirios residentes en el exterior han colgado en sus perfiles la frase Desde (lugar de residencia), aquí Damasco. la imagen que se puede ver en el Timeline de cualquier sirio en las redes sociales es de un auténtica red simbólica suyos hilos comenzan en infinidad de países y ciudades y convergen en Damasco. Comienzan a salir también expresiones artísticas del fenómeno (videos, diseño gráfico, fotografía) que se suman al amplio historial de arte de protesta que ya tiene Siria.
Los valores de la historia que rescata
Aquí Damasco provocan que este fenómeno cibernético sea más que
un TT en Twitter o una frase recurrente en Facebook. Es la vuelta a
la conexión con valores que a veces han quedado mitigados por la
violencia desatada en el país, conexión que ha de durar, al menos,
hasta la vuelta de la conexión de internet a Siria, o incluso hasta
la vuelta de la conexión con la libertad y la dignidad de un pueblo
maltratado durante décadas.
Ésta podría haber sido una
vez más de entre tantas veces que he abierto una hoja para escribir
un post sobre Siria antes de cerrarla sin haber escrito ni una letra.
Las dos diferencias esta vez son que quiero mencionar, agradecer, y
recomendar el trabajo de mi amigo Antonio Pampliega, que se está
jugando la vida entre los escombros de lo que queda de Aleppo para
que sepamos algo de lo que está pasando en la segunda ciudad de unos
harapos que antaño eran un país. Antonio, junto a otros compañeros,
está ejerciendo de manera brillante y valiente un oficio que hoy en
día es excesivamente maltratador, y él mismo nos lo cuenta en este texto, que junto con su crónica de hoy desde el hospital Shifa me
han deprimido aun más. Mi padre trabaja en un hospital homónimo que
está a solo 195 km.
El otro motivo por el que
esta vez sí escribo es, eso, que no sé qué escribir.
Cada día son más de un
centenar largo de víctimas mortales (muchas veces un par
centenares), la mayoría de ellos son civiles, cientos de casas
machacadas por morteros, obuses y barriles*. Digo casas como también
podría decir calles, jardines, colegios, hospitales, zocos, incluso
¡Joder! Cárceles, ¿Hay algo más surrealista que morir bombardeado
en una cárcel?. La situación de largo periodo de barra libre de
sangre lleva, como siempre, a que el panorama esté muy podrido.
Millones de sirios lo están pasando terriblemente mal, y estos son
los afortunados porque, por lo menos, sobreviven, la política está
de sobrado; el régimen, directamente, no la usa, y los diferentes
grupos de la oposición están demasiado ocupados en tejer artimañas
para ponerse zancadillas los unos a los otros en su carrera, con
obstáculos, hacia el precipicio. Sobre el terreno, aparte de los
grupos de Maquis aparecen grupos extraños de yihadistas mezclados
con bandas que, con secuestros y saqueos, están haciendo de la
guerra su agosto. En lo que a panorama internacional se refiere la
cosa no va mucho mejor, ya que volvemos a jugar a un sucedáneo de
Guerra Fría con Siria como, de momento, invitada estrella a la pelea
de gallos.
Lo que os decía.. que no sé
qué carallo escribir.
Me tomo lo de escribir en
árabe como algo más militante, más de repartir hostias como panes,
esa definición que tanto le gusta a Leila. Por ahora, y hasta nuevo
aviso, me sigue pareciendo útil ejercerlo; intentar dar un punto de
vista lo más escorado a los desfavorecido y más molesto a los
jugadores locales, regionales e internacionales de ajedrez humano
bañado en sangre , molestar a islamistas al tiempo que se le da cera
a los que justifican con la laicidad su apoyo al tirano sanguinario,
criticar el papel de las potencias regionales e internacionales en el
país a la par que ridiculizar a los que disfrazan su apologismo de
la dictadura con geopolítica estéril, denunciar errores y crímenes
cometidos por la resistencia armada a la vez que maldigo a esta sarta
de desalmados que equiparan víctima y verdugo para explicar que todo
para ellos es relativo.
En definitiva, como diría
Alberto Arce, estar en el lado de Orwell, no en el de los cerdos..
No oculto que tengo muchas
más fuerzas para escribir en árabe que en castellano por muchos
motivos, y no deja de ser uno de ellos el hecho de que respeto más
al que me odia por lo que me lee con la lógica del que viven en
Siria o Líbano o Jordania o cualquier otro país árabe, aunque no
viva allí, que el que lee desde fuera algo ajeno, que al fin y al cabo
le da un poco igual. El primero se juega algo, y sus motivos tendrá
para odiarme, como yo los tendré para provocar que me odie, pero es
un digno rival. Sin embargo, hacer de tripas corazón y ponerte a
escribir sobre Siria en castellano para que te venga un
antiimperialista de MacBook, que seguramente no tiene ni puñetera
idea de donde queda Siria a enseñarte como ser sirio y como hay que
comportarse como tal. Me había obligado a aprender a tomármelo a
risa, pero no pude. Toca mucho la moral, muchísimo, y seguramente
alguno verá esto como una muestra de poca capacidad democrática.
Bien. No lo discuto, pero me gustaría ver a ese demócrata de turno
reaccionar hacia quién le venga con teorías de la conspiración
ante la idea de que su familia, su casa, sus amigos y sus raíces
estén merced de un tirano fascista de los que hacen historia.
Cuéntame, demócrata..
Esto que digo no significa
que no tolere discusiones sobre la actualidad siria. Es cierto que no
es fácil a veces, pero es legítimo y extremadamente necesario, pero
esto es algo completamente distinto a tener que aguantar insultos y
descalificaciones de iluminados varios. Que si eres siervo del
imperios, que si eres un agente de desinformación.. y me limito a
citar estos tecnicismo educados. Es curioso que aunque tenga 15 o 17
veces más lectores en mi blog árabe que en este, aparte de escribir
para el grupo República y colaborar con otras publicaciones nunca
haya recibido un email de insultos o cosas por el estilo en árabe,
en cambio los recibo en castellano incluso en las épocas en las que
no escribo nada aquí. El blog árabe tiene abiertos los comentarios,
pero este no. No me da la gana de albergar ya no insultos a mí, sino
a la lucha de mi gente.
Hay que decir que también
recibo correo de gente que pregunta cosas, y siempre me gusta
contestarles cuando siento que escriben con ganas de saber, aunque
hayan formulado las preguntas a la defensiva. Bienvenidas son siempre
las preguntas, incluso cuando a veces no tenga las respuestas.
Este sinsentido de texto es
también una manera de intentar desbloquear mi capacidad para ponerme
a escribir en castellano. Es necesario. No sois mucho los que os
pasáis por aquí, pero creo que sois los suficientes como para tener
que hacer un esfuerzo para daros un punto de vista más. No soy
neutral ni pretendo serlo. Lo sabéis, y ruego que si algún día
digo que lo soy me forréis a palos.
Eso, que a ver si pronto
puedo escribir..
...
*: Los "barriles" (denominación popular. No tengo ni idea de cómo se llaman en argot militar) son un método de bombardeo utilizado por el régimen que consiste en dejar caer desde aviones unos contenedores cilíndricos de gran tamaño llenos de material explosivo y metralla (para causar más daño) con un detonador en la punta para explosionar nada más tocar el suelo. Son altamente destructivos y letales, y causan una gran onda expansiva. A veces los detonadores fallan y los barriles no explotan. Éste es un ejemplo.
Hay mucho material gráfico que ayuda a
ilustrar lo que lleva ocurriendo en Siria los últimos 18 meses, pero
creo que pocas fotos son tan gráficas (valga la redundancia) como ésta, la de laevolución cronológica de la vida de Houssam Armanazi, el
protagonista de este collage, que comienza con Houssam siendo un
chico sirio estudiando medicina en una universidad alemana, y termina
con él siendo un cuerpo sin vida de un combatiente del Ejército
Libre en el rural de la provincia de Idleb.
Houssam volvió a Siria días antes de
que estallara la revolución a mediados de marzo de 2011, y fue
arrestado pocos días después para ser liberado un mes más tarde.
En la cárcel fue torturado y vejado, y esto marcaría muy
profundamente lo poco que vivió después. Tras ser liberado, su
familia le presionó para que volviese a Alemania a retomar sus
estudios, y así fue, pero esto no le supuso la desconexión de una
revolución que se iba calentando en todos los sentidos. En Alemania
participó muy activamente en todos los esfuerzos de los sirios en el
exilio, tanto en Alemania como en el resto de Europa, y en la red
fundó Halawa y Aceitunas*, una página donde se visibiliza elsufrimiento de los presos políticos sirios (sobre todo los jóvenes)
durante y después de la experiencia de la cárcel. Poco después de
esto dejó Alemania y se convirtió en voluntario en los campos de
refugiados en Turquía. No se quedó ahí, y con el aumento de la
brutal violencia ejercida contra la población civil, en especial en
la zona rural de Aleppo e Idleb, decide dar el salto al interior del
país y se alista en la resistencia armada. Falleció el pasado 31 de
julio.
Este chico es un ejemplo entre miles, o
incluso millones, de historias de cómo la violencia de un régimen
asesino llega a golpear los diagramas de la vida de la gente, de cómo
te obligan a ser lo que no eres, y lo que probablemente no estás
preparado para ser. No estamos hablando de radicalización alguna
(sobre todo de los sentidos más planos y superficiales del término)
sino de que una vida, de entre millones, repito, gire tan bruscamente
antes de que sea liquidada. Ambas tragedias, el giro y la
liquidación, tienen un culpable: El que no se atrevió a defender su
soberanía como Estado ante agresiones y ocupaciones extranjeras,
pero le encanta de sobremanera ejercer la más toxica de las
soberanías contra su propia población.
….
*: La Halawa es una especie de turrón
que forma parte, por barata, de la dieta de las clases más
populares, y junto con las aceitunas es el menú cuasi diario en las
cárceles sirias. De ahí que su acertada elección como nombre de
una página que habla de la prisión como experiencia humana.
Tanque del ejército del régimen en las calles de Aleppo (redes sociales)
En
Siria ya solo se escuchan las balas y explosiones, y solo se huele la
sangre y la muerte. La polítca, a falta de voluntad local, regional
e internacional para buscar una solución pactada, se limita a lo
mismo que hacen millones de sirios: a sobrevivir y esperar.
Aleppo
y otras batallas
La
entrada de Aleppo, la segunda ciudad del país en importancia
política y económica, al club de las ciudades en armas contra el
ejército de Al-Asad ha marcado una ángulo ascendente en el diagrama
de los acontecimientos, y muchos analistas ya hablan de La Batalla de
Aleppo como una de las estaciones finales en el recorrido.
Exageraciones aparte, nadie duda de que la pérdida de Aleppo será
un golpe irreparable para el régimen, en cambio una derrota de los
rebeldes no supondría un golpe de igual dureza. La Guerra de
Guerrillas siempre es más difícil para los ejércitos regulares.
Declaraciones
de los entusiasmados portavoces del Ejército Libre sobre que
controlan ya el 60% de la ciudad aparte, lo cierto es que sí que
controlan gran parte de los barrios más populares, y lo que quizás
sea más importante: La mayoría aplastante del rural de la
provincia. El ejército del régimen solo está presente ahí en
forma de patrullas esporádicas que casi siempre acaban sufriendo
emboscadas. Los rebeldes cuentan con la empatía y el apoyo de los
habitantes del rural y de las zonas más pobres de la ciudad, y esta
ayuda viene a cortar, hasta cierto punto, la enorme ventaja de las
fuerzas regulares en cuanto a armamento y efectivos se refiere. Unos
están luchando en casa mientras los otros se adentran en un
auténtico territorio enemigo. Esta ayuda importante de la población
viene a explicar, según opositores, la sucesión de masacres en
zonas donde el ejército regular logra entrar; Quieren castigar de
manera extremadamente dura (y por tanto ejemplarizante, creen) a los
civiles que colaboran con la presencia de rebeldes, y así convertir
a la población en un factor de repulsión de los rebeldes, ya que
rechazarían su presencia por miedo a las consecuencias. Esta teoría
no solo la encontramos en el discurso de la oposición, sino que
también forma parte sustancial del discurso explícito de los
partidarios más entusiastas del régimen.
Pese
a que la importancia de Aleppo le ha supuesto el cuasi monopolio de
las miradas mediáticas y políticas, las batallas no se limitan a la
Capital del norte. Ciudades como Aleppo, Darra, Herak, Idleb, Hama,
Deir Azzor, así como amplias zonas rurales en todo el país, viven
virulentos combates y sufren pesadas campañas de bombardeos tanto de
artillería como de aviación, y esta última ya aparece con gran
frecuencia tras la inhibición inicial de su utilización por temor a
que eso provocase el decreto de una Zona de Exclusión Aérea.
Las
consecuencias humanas de tantos frentes abiertos y de tantos
bombardeos están siendo terriblemente duras. Los números de 3
cifras en lo que se refiere al recuento de víctimas mortales diarias
ya son muy cotidianos, y los desplazados desbordan los campos de
refugiados en los países vecinos al igual que llenan casas vacías,
colegios, parques y hospitales de las pocas zonas tranquilas que
quedan en Siria. Falta de todo, y lo poco que llega de ayuda
humanitaria está muy lejos de ser suficiente.
Diplomacia
entumecida
Fuera
del campo de batalla, el trabajo político y diplomático parece más
encaminado a dar la sensación de que se está intentando algo que a
hacerlo realmente. La dimisión de Kofi Annan, enviado de la ONU y la
Liga Árabe, como consecuencia del fracaso de su plan de paz y la
retirada de los observadores internacionales del país, ha marcado
claramente lo poco que se espera de la política. Lakhdar Brahimi, un
veterano diplomático argelino, ha sucedido a Annan en sus funciones.
Los
actores regionales, más preocupados en consolidar su papel como
agentes clave en el conflicto, ya sea de un lado u otro, no paran de
lanzar iniciativas y planes que solo suenan en su propia prensa
durante un día o dos, para luego caer en el olvido. A este carrusel
de iniciativas se ha unido Egipto, que parece intentar volver a ser
un actor clave en la región a través de una propuesta de un grupo
de contacto formado por potencias regionales (Irán, Arabia Saudí,
Turquía,..) para buscar una solución consensuada. Esta iniciativa
ha enfurecido a un gran sector de la oposición siria, ya que
esperaban una posición más contundente del nuevo presidente egipcio
(que pertenece a los Hermanos Musulmanes) a favor del levantamiento
contra Al-Asad, pero los cálculos de Morsi y su gabinete parecen
dirigirse hacia mejorar una, históricamente, malísima relación
entre Egipto e Irán.
Con
sus últimas declaraciones sobre Siria, Obama ha sembrado más dudas
que certezas sobre lo que EEUU piensa hacer en Siria. El presidente
americano ha dicho que un hipotético uso del arsenal químico y
biológico sirio sería un “Punto de inflexión” en el conflicto
y “marcaría una línea roja”. Algunos opinaron rápidamente que
este es el pretexto para intervenir, sin embargo otros dijeron que
esta declaración supone todo lo contrario, ya que marca lo
inaceptable de manera clara, lo que supone que todo lo que está por
debajo es, como mínimo, tolerable. Lo cierto es que esta declaración
no es favorable para quien esperaba que se decretase una Zona de
Exclusión Aérea al menos sobre parte del territorio, sobre todo
tras la intensificación del uso de los bombarderos y cazas.
Por
su parte, Rusia lo tiene claro, y más claro que se lo deja a los
sirios y al mundo; Apoya, y seguirá apoyando al régimen de Al-Asad.
Hoy es el primer día de Eid Al-Fotor (dura 3 días), la fiesta religiosa que viene al finalizar el mes de Ramadán. En muchos países de mayoría musulmana existe la costumbre de visitar las tumbas de los seres queridos la mañana del Eid. Esta imagen fue sacado hoy en Quseir, cerca de Homs, una de las localidades más castigadas por los ataques del ejército del régimen de Al-Asad. Este es un cementerio nuevo, creado para albergar los restos de los fallecidos en los ataques y combates. La mayoría de los enterrados ahí estaban vivos la fiesta pasada, y probablemente eran jovenes, y no estarían ahí de no vivir en un país condenado a ser arrasado por un tirano que teme perder su "granja de pollos".
El Eid volverá, como muchas otras cosas, pronto a Siria, al mismo tiempo que el tirano y sus clientes se irán a los vertederos de la historia.
La agencia oficial de noticias (SANA) se ha limitado a anunciar el "cese" de Riad Hijab y el nombramiento de Omar Ghlawanji, hasta ahora Viceprimer ministro de Servicios, como Primer ministro en funciones.
El puesto de Jefe de Gobierno en Siria es puramente burocrático, sin poder real dados los absolutos poderes del Presidente en lo legal, y el entramado de poder supraestatal que gobierna el país en lo fáctico. Pero la incapacidad del régimen de controlar a quién nombra en un puesto tan relevante de cara a la galería pone muy en relieve su desgaste.
Es General de la Guardia Republicana, de pelo largo ordenadamente desordenado, de bronceado perfecto y estilo desenfadado a la par que seductoramente duro, sobre todo cuando a todo esto se le añade el Habano que forma parte tanto de su uniforme militar como de sus modeletes de civil. No se parece al grueso de los oficiales del ejército sirio, pero también es, por méritos propios y dinásticos, pieza vertebral de la milicia. Esto le gusta a Arabia Saudí. A Turquía también. Francia, por ahora, solo hace ojitos.
Para Saber quién es Manaf Tlas primero hay que hablar un poco del padre de la criatura; Mustafa Tlas, el eterno ministro de Defensa (1972-2004) y pieza clave del “Movimiento Reformista” que lideró Hafez Al-Asad en noviembre de 1970 para arrebatarle el poder a la fracción “izquierdista” del Baaz. Bravucón y excéntrico serían los principales adjetivos a dar a este personaje, autodenominado poeta y escritor muy a pesar del gusto literario lógico, y supuesto académico doctorado en Ciencia política aparte de una carrera militar solo sobresaliente en lo que a luchas de poder se refiere: Tuvo un papel secundario en las luchas internas del Baaz entre 1963 y 1970, año en el que pasó, de la mano de su amigo Hafez Al-Asad, a la primera fila del régimen, situación que mejoró y afianzó gracias a su papel al lado de Hafez cuando este mantuvo una lucha por el poder con Rifaat Al-Asad, su hermano menor y Número Dos del régimen, que terminó con la salida del éste del país a mediados de los ochenta para asentarse entre Montecarlo y Marbella.
Al contrario que su discreto y serio jefe y amigo, Mustafa Tlas fue siempre de los de dar la nota, sobre todo en lo que a mujeres se refiere: En los años 70 exigió a una empresa italiana la asistencia de Gina Lollobrigida al acto de firma de un contrato de adquisición de helicópteros como condición para que el acuerdo saliese adelante, movió cielo y tierra para conseguir ser anfitrión de Jeane Manson en Damasco, y las excesivas confianzas que se tomó con una ministra finlandesa acabaron con una queja oficial de ésta, aunque estos ejemplos son de importancia menor comparados con otras facetas que él mismo contó en un libro de memorias que publicó cuando todavía era ministro de defensa y Vicecomandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, un libro ante el cual no sabe si es más grave lo que cuenta sobre sí mismo y sobre su jefe o el hecho de que cuente con tanta ligereza y alegría datos terribles sin dar ninguna sensación de entender que está contando algo que “estuvo mal”. Aquí un ejemplo: en 1984 la deuda soberana de Siria se vio incrementada en dos mil millones de dólares porque Hafez Al-Asad le pidió esta cantidad prestada a la Libia de Moammar Al-Gaddafi para darle a su hermano Rifaat una fortunita más que le ayude a decidirse a marchar de Siria y dejar de darle la lata. En aquel entonces las arcas públicas estaban literalmente saqueadas, y el valor del dólar frente a la moneda local llegó a sextuplicarse en pocos meses.
Firás, el primogénito de Mustafa Tlas y hermano mayor de Manaf, fue el primer y, en su momento, más grande exponente del fenómeno de los niños prodigio de los negocios en Siria (y siempre son, casualidades, hijos de altos cargos del régimen.. será porque son más listos) hasta que apareció Rami Makhlouf, primo del actual presidente y autor de algo que parecía imposible: Superar, e incluso multiplicando por decenas, el cinismo y la fortuna del mayor de los hijos de Tlas. Firás Tlas fundó un Holding llamado MAS (Min Ayel Souria: Por Siria, en árabe) y gozaba de situación de monopolio fáctico en lo que a contratos y concesiones con las Fuerzas Armadas y otros organismos oficiales se refiere. Hoy Firás dirige sus negiocios desde Dubai, y procura pasarse a menudo por Facebook para intentar conseguir afinidad con algunos círculos revolucionarios pero sin llegar a cortar del todo con el régimen. Se pinta a sí mismo de gris, gris falso, gris listillo, el gris que no sabe vivir más que ganando, y no solo hablamos de dinero.
Ahora, hablemos de Manaf..
El año 2000, aparte del absurdo de querer vender el ascenso al poder de Basar Al-Asad tras la muerte de su padre como un giro modernizador (con la complicidad de todas las potencias regionales y occidentales), Siria tuvo que ver, otra vez, como la volvían a tratar como una imbécil al promocionar a Manaf Tlas como figura representativa de la joven, instruida, y moderna “Nueva Guardia” que se iba a ocupar de ayudar al joven presidente, que heredó el país como si de una granja de pollos se tratase, a librarse de la carca, casposa, y anticuada “Vieja Guardia”, representada por Mustafa Tlas, que todavía seguiría siendo ministro de defensa 4 años más. Es decir, la “Vieja Guardia”, supuesta culpable de todos los males del país, era antecesora biológica de la “Nueva Guardia” que lo iba a arreglar todo. Manaf aparecía al lado de Bashar Al-Asad en las reuniones del Comité Central del Baaz y en maniobras militares, y de él se contaba lo muy diferente que era a su padre; Más moderno, más aperturista, más culto, más instruido, más familiarizado con las nuevas tecnologías, Es decir, el mismo cuento que se decía del “Doctor” Bashar Al-Asad. Pero el estrellato de Manaf fue bastante fugaz, y su imagen pública se atenuó al mismo tiempo que todo el rollo del cambio generacional pasaba a ser materia de chistes y chascarrillos, pero su posición como oficial destacado de la Guardia Republicana, cuerpo de élite del ejército sirio, sobrevivió a la jubilación de su padre en 2004, que pasó a ser todo un abuelete con sus historietas en las entrevistas a medios extranjeros (la mayoría de las veces rusos) en las que contó, por ejemplo, cómo firmaba sentencias de muerte de decenas de presos políticos a diario en los años 80 sin molestarse en leer los nombres de los sentenciados, o la famosa entrevista con Russia Today en la que acusó a Hikmat Al-Shihabi, Jefe del Estado Mayor del ejército sirio mientras él fue ministro de defensa, de ser agente de la CIA. Ni Shihabi fue juzgado por esta acusación, ni a Tlas le pasó nada por la supuesta “difamación”.
Así funcionaba Siria..
Tras el estallido de la revolución siria en marzo de 2011 el titular constante en lo referente al clan Tlas era el posicionamiento gris de Firás, el hijo mayor del exministro de defensa y magnate de las fianzas. Tlas padre no rompió su silencio en el que se envolvió bastante tiempo antes de la revolución por motivos de salud, ni siquiera con las machacantes operaciones militares contra Rastan, ciudad natal de Mustafa Tlas y base del clan familiar que contaba decenas de oficiales del ejército entre sus miembros. Uno de ellos, el joven Abdelrazzaq, sobrino de Mustafa Tlas y primo de Firás y Manaf, pasaría a ser uno de los líderes destacados de la resistencia armada en la vecina Homs. Manaf seguía siendo oficial de la Guardia Republicana, pero el rumor que recorría Damasco sobre el malestar de los Tlas por la salvajada cometida por el ejército del régimen en su feudo de Rastan, junto con los balanceos de Firás y la ausencia de Tlas padre de los medios de comunicación llevaban a pensar que los Tlas estaban ya fuera de juego. Más tarde, una supuestas pruebas médicas llevaron al patriarca del clan a asentarse, con todo lujo, en Francia, donde ya vivía una hija suya viuda de un multimillonario traficante de armas. Firás estaba ya en Dubai. Solo quedaba Manaf en Siria, en la Guardia Republicana. Pero esto ya terminó..
Hace un par de semanas, las cadenas afines al régimen confirmaban la noticia que había saltado como rumor pocas horas antes: Manaf Tlas había desertado. Salió del país rumbo a Francia vía Líbano. Por supuesto todos los papagayos del régimen se acordaron solo ahora, 4 décadas después, de que los Tlas eran unos ladrones. También algún que otro opositor quiso hacer un ejercicio de amnesia pensando en el beneficio político de la deserción de una de las grandes figuras del régimen. Los 15 días largos que tardó Manaf Tlas en aparecer en los medios, al contrario de los habitual en otros desertores, daban a entender que estaba calculando bien sus movimientos. Fue en Al-Arabiya, canal vocero semioficial de la monarquía saudí. Un escueto (y muy mal leído) comunicado anunciaba que el ya ex oficial de la Guardia Republicana se ponía a disposición de la “lucha del pueblo sirio contra la tiranía”, y datos como querer recalcar la posibilidad de reformar el ejército sin disolverlo o asegurar que había que preservar la estructura básica del Estado como herramienta para preservar la unidad de los sirios "en la era post Asad" daban a entender que Manaf Tlas quería dar imagen de líder coherente y poco exaltado, y su historial militar y su posición anterior y lo que conlleva en lo referente a relaciones e influencia dentro del aparato “salvable” del Estado lo convierten en el peón perfecto para las “salidas políticas a medida” que tanto buscan las potencias regionales e internacionales. Luego de ello, una entrevista muy cómplice en “Al-Sharq Al-Awsat”, el diario saudí editado en Londres que sirve también de recadero del régimen de los Saud y una “Imra” (visita a los lugares sagrados del islam fuera de la época de peregrinación) con altos cargos saudíes como anfitriones se ocupaban de recalcar el mensaje previamente entendido por casi todos: Es el candidato de Arabia Saudí. Luego, una amable recepción, comida de trabajo incluida, por parte del ministro de exteriores turco extendían el mensaje a Tuquía. Falta Qatar por anunciarse. Rusia, cuya relación con Tlas padre siempre fue excelente, parece no disgustarle mucho la posibilidad de entenderse con el General.
Las potencias regionales e internacionales se mueven para buscar quien se muestre dispuesto a preservar sus intereses en Siria para darle apoyo, y si forma parte del ya casi “antiguo régimen” mucho mejor, ya que facilitaría mucho las cosas preservar una parte del régimen en lugar de volver a construir todo desde cero. Esto es Realpolitik. Pero es más ético, lógico, e incluso realista decir que el que piense que el pueblo sirio dio, hasta el momento, más de 20000 muertos, decenas de miles de heridos y detenidos, más de un millón de desplazados y decenas de ciudades, pueblos y aldeas destruidas para poner al hijo de Mustafa Tlas en el lugar del hijo de Hafez Al- Asad es que no ha entendido nada.
No entender nada en lo referente a Oriente Medio en general y a Siria en particular es la norma para los círculos de poder occidental, y el patrocinio de Manaf Tlas sería otro capítulo.. sin más.
Paso fronterizo de Bab Al-Hawa, ayer, tras ser controlado por el Ejército Libre
El
anuncio del régimen de que 3 de sus más altos cargos en materia
militar y de seguridad habían sido asesinados en una explosión
durante una reunión de la llamada Célula de crisis ha sido, en toda
regla, un pistoletazo de salida para que la situación se precipite
cada vez más hacia un final trágico para el régimen de Bashar
Al-Asad.
El
sonido de la artillería y los disparos ya pasan a ser habituales en
el centro de Damasco tras varios días desde los primeros
enfrentamientos en el barrio de Midan, el mismo que ha sufrido los
golpes de los morteros del ejército durante los dos últimos días.
Algunos otros barrios como Hajar Al-Aswad o Asaly han sido atacados
por los matones (o Shabbiha) como respuesta a la muerte de los tres
altos oficiales. Al mismo tiempo, ya son cada vez más las zonas de
la periferia de la capital que escapan al control del régimen.
Los
campos de refugiados palestinos en la capital han vivido también
episodios de violencia desde que estallaran en ellos grandes
protestas por el asesinato de varios jóvenes palestinos durante
manifestaciones en contra del régimen. Estos movimientos de protesta
de los palestinos han supuesto un gran problema de imagen para un
régimen que justifica todo lo que hace con la excusa de estar
“luchando por Palestina”.
Esta
escalada de violencia en la capital ha desencadenado otra gran ola de
desplazados, tanto dentro como fuera del país. Las autoridades
libanesas han anunciado hoy que más de 18000 sirios cruzaron la
frontera huyendo de Damasco en los últimos dos días.
La
pérdida de control sobre las fronteras es otro de los signos del
debilitamiento que está sufriendo el régimen, ya que las
autoridades iraquíes han anunciado hoy que el Ejército Libre
controla la totalidad de los pasos fronterizos con Siria, al mismo
tiempo que se ha sabido que las milicias opositoras se han apoderado
de dos de los tres grandes pasos fronterizos con Turquía, entre
ellos el de Bab Al-Hawa, el paso comercial más grande, cercano a
Aleppo.
La gran
ausente de las crónicas es Deir-Azzor, la mayor ciudad de la zona
este del país cumplirá dentro de poco un mes desde el inicio de un
brutal asedio acompañado de prolongados bombardeos que han causado,
aparte de centenares de fallecidos y heridos y miles de desplazados,
una enorme crisis humanitaria en la ciudad, donde escasea todo el
material básico tanto de alimentación como para sanidad.
Seguramente
sea precipitado decir que esto sea la Batalla Final, pero no hay duda
de que la descomposición del régimen ha entrado en una fase muy
avanzada, pero su capacidad de daño sigue siendo inmensamente
grande. Queda sangre por correr en Siria.
Nos han llegado noticias de que el
bloguero sirio Hussein Gharir, detenido el 16 de febrero de 2012 tras
la irrupción de los servicios de la sede del Mezze de la
Inteligencia Aérea en el Centro Sirio de Medios de Comunicación yLibertad de Expresión en la capital Damasco, ha empezado una huelga
de hambre en protesta por llevar cerca de cinco meses detenido. Es
preciso recordar que esta es la segunda vez que se le detiene,
habiéndose producido la primera detención el 24 de octubre de 2011.
Tras esa primera detención fue puesto en libertad el 1 de diciembre
de 2011, y sigue en juicio por dicha primera encarcelación.
Los servicios de Inteligencia Aérea
irrumpieron en el centro en la fecha arriba señalada, confiscaron
los aparatos y detuvieron a todos los trabajadores del centro
incluidos los que estaban de visita. Posteriormente ocho trabajadores
fueron puestos en libertad y están siendo juzgados por un Tribunal
militar bajo la acusación de “publicar panfletos prohibidos”,
mientras que cinco de ellos siguen aún detenidos (Mazen Darwish -el
director del Centro de Medios de Comunicación y Libertad de
Expresión-, Hussein Gharir, Abd al-Rahman Hammada, Hani Zaytani y
Mansur al-Umari). Según los datos que tenemos Hammada, Zaytani y
Al-Umari han sido trasladados de la sede de la Inteligencia Aérea en
el Mezze a los centros de detención de la Cuarta Brigada del
Ejército sirio. Por su parte, Mazen Darwish ha sido trasladado de su
celda a un lugar desconocido, sin que se sepa si ha sido conducido a
otra celda en la misma oficina o si ha llevado a otra, tras su huelga
de hambre en la Inteligencia Aérea en el Mezze. En cuanto a Hussein
Gharir, ha sido trasladado de la oficina de la Inteligencia Aérea en
el Mezze a la sede de la Inteligencia Aérea en la plaza de la
Liberación en Damasco. Está en huelga de hambre en protesta por
seguir detenido.
Hussein Gharir es un destacado
bloguero sirio, cuya actividad se centra en las discusiones que
tienen lugar en el espacio bloguero sirio sobre asuntos generales.
También ha participado en campañas de solidaridad con el Golán y
la Palestina ocupados. Está casado y tiene dos hijos: Ward y Zain, y
es licenciado en Informática.
Ha de recordarse que Hussein padece
de prolapso de la válvula mitral en el corazón y de tensión alta,
por lo que se teme que su situación empeore en las cárceles sirias,
conocidas por sus malas condiciones sanitarias, psicológicas,
ambientales, y que además carecen de los tratamientos médicos
necesarios, lo que puede suponer un peligro directo para su vida.
Nosotros, blogueros sirios y
árabes, en solidaridad con Hussein y su protesta, exigimos que
nuestro compañero detenido, el bloguero y amigo Hussein Gharir, sea
puesto en libertad de forma inmediata, sin trabas ni condiciones,
especialmente cuando han pasado más de cuatro meses sin que se le
dirija acusación alguna, y a sabiendas de que el período legal para
mantenerlo en los centros de detención de las oficinas de la
Seguridad sin mandarlo a juicio es de 60 días.
También exigimos que sean
liberados los compañeros de Hussein del Centro Sirio de Medios de
Comunicación y Libertad de Expresión, y todos los detenidos en los
centros de detención de las sedes de la Seguridad y las cárceles
civiles y militares, especialmente aquellos cuyo período de
detención haya superado los 60 días. Condenamos además todas las
formas de tortura que los shabbiha y agentes de Seguridad del régimen
ejercen sobre nuestros detenidos en los sótanos de las oficinas de
Seguridad.