31.1.12
Oposición siria (2): la década desierta
Eran buenos tiempos para el régimen de Al-Asad. Había capeado perfectamente el temporal suscitado por la caída de la URSS, y la estrecha relación con el bloque del pacto de Varsovia fue dejando paso a una distensión muy cómoda en la relación con occidente en general y EEUU en particular. De Hafez Al-Asad se dijo siempre que tenía “El corazón en Moscú, pero la cabeza en Washington”. Participó en la conferencia de paz de Madrid, y mostró su disposición a comenzar un “proceso de paz” con Israel, y Clinton pronto visitaría Damasco encumbrando una etapa de relaciones con occidente completamente desconocida hasta entonces. Por supuesto, nadie se acordaba de que había miles de prisioneros en las cárceles, muchos de ellos, diez años después de ser detenidos, todavía sin juzgar. Lo importante era haber ganado un nuevo aliado en la zona.
Lejos de aprovechar la coyuntura favorable para acometer reformas, el régimen se limitó a aprobar leyes encaminadas a legitimar y favorecer el estatus de una élite económica formada, básicamente, por oficiales del ejército y de las fuerzas de seguridad que ofrecieron lealtad y servicios a cambio de carta blanca para el expolio descarado de Siria y el Líbano. Había leyes favorables para todo, incluida una que eximía de impuestos a los coches de alta gama adquiridos por empresas amparadas por esa ley. De esta forma, solo a los “influyentes” se les aprobaba la creación de empresas ficticias para poder comprar coches libres de impuestos por los que el ciudadano normal tenía que pagar el 150 o 200% del valor del coche en impuestos de aduana y matriculación. Había que garantizar la exclusividad.
Aparte de asentar a las élite dominante y garantizar sus intereses, el régimen empezaba a pensar en la sucesión. Hafez Al-Asad ya no gozaba de buena salud desde hace años, y por ello se comenzó a promocionar a Basel, su primogénito. La imagen carismática y deportiva del joven ingeniero ayudaron a presentarlo como un militar recto, valiente e inflexible. Pronto empezarían a atribuírsele acciones de contundencia contra bandas de contrabandistas ligados a su tío Rifaat y demás clanes mafiosos cercanos familiarmente al régimen. La proyección internacional corría a cargo de sus triunfos deportivos en campeonatos de hípica, deporte de mucho arraigo y simbolismo en la zona árabe.
Solo un accidente inesperado podía trastocar el plan de sucesión, y eso fue lo que ocurrió. Basel Al-Asad falleció la madrugada del 21 de enero de 1994 en un accidente de coche en Damasco. Era necesario un Plan B, y ese fue Bashar, el segundo hijo de Hafez Al-Asad.
Casi nadie en Siria conocía a Bashar ni sabía nada de él, y la mayoría de los sirios lo vieron por primera vez en el entierro de su hermano Basel, a donde llegó de prisa desde Londres, donde se estaba especializando en oftalmología. El joven médico era todo lo contrario a su hermano Basel, pues en lugar del carisma y la imagen de fuerza del difunto éste tenía una imagen de chico introvertido, tímido y muy poco “militar”. Así que hubo que crearle una campaña de promoción completamente distinta: Se le atribuyó un grado militar intermedio sin hacer mucho énfasis en sus méritos castrenses, en cambio se insistió en su formación en occidente (es curioso cómo un régimen de arenga antioccidental de magnitudes casi paranoicas utilizó la formación en occidente como un rasgo a destacar y muy positivo) para dar una imagen moderna y sosegada de un chico inteligente y amante de la ciencia y la tecnología. Mérito suyo, decían, era todo avance que llegaba a Siria: Televisión vía satélite, internet, informatización o telefonía móvil. Así como varias “campañas anticorrupción” en las que cayeron varios altos cargos, el más alto de ellos el primer ministro Mahmoud Al-Zoubi, que acabó, supuestamente, suicidándose. A ninguno de los directores de campaña de imagen del “heredero” le preocupaba solucionar el detalle de que Bashar, aparte de ser el director de una asociación de ciencias informáticas, no tenía cargo ninguno, así que no tenía autoridad para acometer todo lo que le atribuían. Era el hijo de Hafez Al-Asad, y con eso bastaba.
A partir de 1996, y sintiendo que su salud se deterioraba con rapidez, Hafez Al- Asad comenzó a mover sus fichas poderosas para dejarle todo “atado y bien atado” a su hijo, que ya comenzaba a ser recibido con honores de Jefe de Estado en países como Francia y Reino Unido. Lo primero fue abrir una vía de negociación indirecta con Israel que pronto pasaría a ser, por primera vez en la historia política de Siria, directa. Al pueblo sirio le chocó ver en una misma foto a Ehud Barak y a Farouq Al-Shara (actual vicepresidente del país y candidato de la iniciativa árabe a ser el dirigente de la fase transitoria. En aquel entonces ministro de exteriores), sobre todo después de años de maldecir a Anwar Al-Sadat y a Yasser Arafat por “rendicionistas” al haber aceptado negociar con Israel, pero los medios estatales pronto venderían las bondades de un posible tratado de paz con Israel en el plano económico y político. La gente se limitó a esperar, ya que, de todas formas, nadie les había pedido una opinión que, a lo largo de años de terror, se acostumbraron a guardar bien profundo.
Conjuntamente a las negociación con Israel, el régimen tanteo la posibilidad de cerrar el asunto de los Hermanos Musulmanes. Miles de expatriados no favorecían la imagen aperturista y con talante que se quería dar del sucesor. Hubo, según se rumorea, varios intentos de mediación por parte de personalidades y partidos políticos árabes “amigos” de ambos bandos. El régimen estaba dispuesto a permitir el retorno de manera individual y gradual, caso por caso y nunca como colectivo, tampoco permitiría actividad política alguna ni bajo el nombre de Hermanos Musulmanes ni de ningún otro. Los HHMM rechazaron, o Hafez Al-Asad murió antes de que se llegara a un acuerdo intermedio, o ambas cosas.
Los presos de la JND, sobre todo del PC- Bureau Político y el Partido del Trabajo, es decir, los que cumplían condenas más largas, iban saliendo de la cárcel a lo largo de la segunda mitad de los noventa, y era lógico que tantos años de cárcel (entre 8 y 15 años la mayoría, algunos hasta 18) calcificaran su capacidad de reacción en un entorno tan cambiante. La mayoría de la sociedad celebraba “logros” del heredero como las campañas anticorrupción, la suavización de los requisitos para viajar o las amnistías a los presos y aguardaba el cumplimiento de las toneladas de reformas que tendrían lugar, supuestamente, al producirse el cambio de mandatario, y las potencias regionales e internacionales parecían estar muy conformes con los planes de sucesión. No había capacidad política ni tiempo para intentar impedir que un país sea traspasado en herencia como si fuese una finca privada, así que la oposición decidió esperar y comprobar la veracidad de unas promesas que la mayoría cuestionaba. Muchos se consolaban con la idea de que el heredero estaría obligado a hacer gestos aperturistas para contentar a una comunidad internacional colaboradora con la sucesión, y esas aperturas, por muy pequeñas que sean, ayudarían a ganar espacio para la acción política. Esperaron. No les quedaba otra.
Hafez Al-Asad murió el 10 de junio de 2001. Ese mismo día se vio una imagen que escenificaba el rapto del Estado y sus instituciones a beneficio de un clan familiar. El parlamente, reunido de urgencia, y tras mostrar llantos y lamentos sobreactuados, decide, en pocos minutos, modificar la constitución rebajando el mínimo de edad de 40 a 34 años, la edad de Bashar Al-Asad. Más tarde lo ascendieron 6 rangos militares de golpe para que pudiera ser nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.
Al funeral presidencial acudieron altas representaciones de todas las potencias regionales e internacionales, incluida Madeleine Albright, que se reunió con Bashar Al-Asad rompiendo el protocolo que dictaba que quién debía recibir el pésame oficial era el vicepresidente del país. Era la muestra pública de apoyo estadounidense al sucesor.
Treinta y siete días después de la muerte del padre, y en consonancia con la imagen positiva y prometedora que se había vendido dentro y fuera del país, el nuevo presidente pronunció su célebre discurso del juramento del cargo. En él prometió cambios modernizadores y apertura democrática, aunque no de forma clara y con muchas matizaciones. Daba igual. Era la primera vez que se hablaba de derecho de opinión fuera de la doctrina oficial del país. Ese día comenzó la Primavera de Damasco.
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Oposición siria (1): El Reino del Silencio
27.1.12
Oposición Siria (1): El Reino del Silencio
Como todas las tiranías absolutistas, el relato histórico de la vida del régimen sirio se articula perfectamente sobre la historia de los atropellos flagrantes que cometió contra todo tipo de oposición a su dictadura. El de Al-Asad es un régimen que ha entendido cualquier contradicción con sus políticas como una batalla existencial, y con esa actitud asentó, a base de violencia física y simbólica, la lealtad absoluta a su figura como único marcador de “patriotismo”. Fuera de ese marcador solo había “traición” y “traidores”. Durante los últimos 42 años, que es el tiempo que lleva durando la dictadura del clan Al-Asad (30 años Hafez, el padre. Y, hasta ahora, 12 años Bashar, el hijo) la mentalidad opresora fue la misma, y con ella se llegó a límites extremos de brutalidad que acabaron con la vida política e intelectual de un país que tardará muchos años en recuperarse.
La oposición política al régimen de Hafez Al-Asad comenzó a definirse desde su llegada al poder, fruto de un golpe de Estado en noviembre de 1970, en dos grandes bloques: Los Hermanos Musulmanes y la Junta Nacional Democrática. Los primeros, rama siria del movimiento panislámico e integrada, principalmente, por miembros de la burguesía conservadora suní, no soportaban la idea de convivir con un régimen militar totalitario, de retórica panarabista y socialista (es decir, amigo de nacionalizar, sobre todo si con ello consigue debilitar a posibles rivales), compuesto por oficiales que, en su mayoría, provenían de zonas marginadas del rural sirio, y buena parte de ellos descendían de minorías religiosas, sobre todo alauitas.
El segundo bloque, la JND, integraba a varios partidos panarabistas y de izquierdas, la mayoría de ellos eran escisiones de partidos ya existentes antes de la llegada de Hafez Al-Asad al poder y que, por discrepancias acerca de colaborar o no con el nuevo mandatario, sufrieron rupturas internas. El “nuevo” régimen se hizo una constitución a su medida que otorgaba al partido Baath “el liderazgo del Estado y de la sociedad” (artículo 8) pero permitía incluir a más partidos en una coalición denominada Frente Nacional Progresistas con la condición de aceptar el liderazgo absoluto del Baath y renunciar a todo tipo de actividad política independiente (es decir, a todo lo que no sea actos de pleitesía y salir en fotos de grupo) a cambio de privilegios político y económicos (partidas de dinero, coches e inmuebles, cuotas reducidas de cargos de bajo y mediano nivel). Aceptar o no esa oferta fue el motivo de la ruptura de partidos como el Partido Comunista Sirio o la Unión Socialista Árabe. El PC- Bureau Político, dirigido por Riad Turk, fue el partido más importante y activo dentro de la JND, y fue el intento más profundo de recrear el Eurocomunismo en el mundo árabe.
Aparte de estos dos grandes bloques existían los partidos kurdos, asentados básicamente en el norte de Siria. La batalla de los movimientos políticos kurdos fue por caminos diferentes a los del resto de la oposición siria, ya que sus metas se basaban en conseguir el reconocimiento identitario y coordinar con los kurdos de Turquía e Irak. Su relación con los dos principales bloques opositores sirios estuvo siempre marcada por la desconfianza, y todos los intentos de crear algún tipo de coordinación acabaron fracasando.
La primera década del régimen de Al-Asad fue la menos represiva, lo que no significa que haya sido buena. Ya no existía libertad de expresión, prensa o asociación, y el régimen se iba apoderando de todo espacio público posible (incluido colegios de primaria) para inculcar la doctrina de lealtad al régimen e idolatría de su cabeza, el “líder de masas”, el “mandatario supremo”, el “padre dirigente de los sirios”. La única diferencia con lo que vino después es que todavía no se recurría a la extrema ferocidad que conoció el país más tarde. Los HHMM estaban ilegalizados pero no se perseguían masivamente, y con la JND existía una suerte de tregua tensa que terminaría con el inicio de la década de los 80. Llegaban los “años de fuego” de la historia reciente de Siria.
Ya a partir de los últimos dos años de la década de los 70, los HHMM escalaron su actitud desafiante al régimen, que respondía con creces hasta que llegó el estallido de la guerra abierta con la matanza de la Escuela de Artillería de Alepo en junio de 1979, perpetrada a manos de la Vanguardia Combatiente, guerrilla paralela a los HHMM. Durante los 3 años siguientes ciudades como Hama (feudo de la Hermandad), Alepo, Idleb y Jisr Alshoghour fueron auténticos campos de batalla, atentados y asesinatos, y la situación continuaría hasta febrero de 1982, cuando las fuerzas especiales del régimen atacaron Hama con extrema brutalidad y sofocaron la sublevación de los HHMM. El balance humano fue aterrador: Entre 15- 25 mil muertos, miles de desaparecidos, expatriados y prisioneros. De aquellos años todavía queda el decreto 49 del año 1980, que condena a muerte a todo miembro, simpatizante o colaborador con los HHMM.
La JND no se quedó al margen durante estos “años de fuego”. No intervino en los enfrentamientos armados ya que, entre otros motivos, carecía de medios para ello, pero se enfrentó al régimen defendiendo que lo que se estaba viviendo en Siria era una crisis nacional provocada por el totalitarismo y la tiranía de Al-Asad, y que ante semejante crisis solo cabía la reforma democrática como solución, y para defender esa postura utilizó su influencia en los sindicatos y los colegios profesionales (el de abogados, principalmente). Al- Asad no perdonó y ordenó la detención masiva de dirigentes, militantes y simpatizantes de todos los partidos de la JND. Muy pocos se salvaron de condenas de entre 15-20 años tras juicios sumarísimos (o antes, ya que buena parte de los detenidos fueron juzgados tras 10, 12 o 15 años de detención sin acusación formal, entre ellos el propio Riad Turk, que pasó sus casi 18 años de prisión en régimen de aislamiento).
Uno de los episodios más feos de aquellos años sucedió en junio de 1980. La Vanguardia Combatiente había intentado asesinar a Hafez Al- Asad, pero el intento falló y la venganza llegó a mano del excéntrico y violento Rifaat, hermano de Hafez y jefe de las Brigadas de Defensa, su propio ejército de élite. Rifaat, junto a sus hombres, voló hacia la ciudad de Palmira, en pleno desierto, dónde se encontraba la cárcel más terrible del régimen. Allí ametralló a entre 600- 1000 prisioneros políticos, la mayoría de ellos integrantes de los HHMM. Rifaat salió de Siria en 1984 tras enfrentarse a su hermano e intentar arrebatarle el poder, y hoy en día reside en Marbella, dónde posee suculentos negocios de hostelería. Por supuesto, nunca fue juzgado.
Los años de fuego terminaron con el régimen cantando victoria y bailando la celebración sobre océanos de sangre. Había conseguido borrar a toda la oposición y le había inyectado una dosis fortísima de terror a su población cuyos efectos todavía duran. Salvo intentos por parte de universitarios de refundar partidos de izquierda radical, intentos heroicos y costosísimos en condenas largas, o intentos marginales de perfundir el baathismo iraquí de Sadam Hussein, enemigo íntimo de Hafez Al- Asad, no volvería a haber ningún tipo de vida política o intelectual en el país hasta muchísimos años después. Había nacido el Reino del Silencio*.
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* Término utilizado por el histórico dirigente comunista Riad Turk para definir la Siria del régimen de Al- Asad.
23.1.12
Plan de #LigaArabe para #Siria: Techo político
Anunciando ayer su propuesta de hoja de ruta para la crisis en Siria, la Liga Árabe ha marcado claramente dónde se encuentra el límite de sus opciones. Posiblemente, este plan político, muy similar al desarrollado en Yemen, sea lo máximo que se pueda patrocinar a nivel árabe, regional o internacional sin recurrir a una “fuerza” que parece, diez meses después del inicio de las revueltas populares, lejos de usarse. No hay actores interesados en una intervención militar arriesgada, costosa y de consecuencias imposibles de predecir.
Es todavía pronto para saber cual es la reacción real del régimen ante la iniciativa árabe. Es cierto que varios portavoces del régimen se han apresurado en rechazarla con enfado y cólera, pero esta primera reacción es un calco de otros rechazos que luego se convirtieron en aceptaciones. La primera reacción de Youssef Al-Ahmad, embajador sirio ante la Liga Árabe al aprobarse las primeras medidas del organismo fue insultar abiertamente a sus dirigente, pero el régimen colaboró (a su manera) con estas medidas más tarde. La bravuconería es el estilo del régimen, y es lo que vende a sus partidarios. La respuesta real todavía no llegó, y es posible que, para saberla, haya que seguir la prensa rusa en lugar de la siria. Rusia es la protectora del régimen, y tiene instrumentos suficientes para entorpecer cualquier solución política en el plano regional e internacional que no sea favorable a sus intereses.
No se espera que la iniciativa se acepte sin más. Lo que habrá que ver es si el régimen (con Rusia detrás) entra en el juego de negociar sus términos o, por lo contrario, se limita a cerrar las puertas sin más. Ambas opciones significan que el camino a recorrer es largo, doloroso e incierto.
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13.12.11
#Siria: Acusaciones del Fiscal a #FreeRazan

La compañera Razan Ghazzawi ha prestado declaración ayer lunes ante el séptimo juez de interrogación de Damasco en referencia a las acusaciones que le atribuye la Fiscalía General. Estas acusaciones son las mismas que pesan sobre otros chicos y chicas detenidxs (Hanadi Zahlout, Assem Hamsho, Malak Shanawani, Omar Asaad, Shadi Abul Fakhr, Roudi Othman, Sorour Ali Shekhmous y Joan Aio) acusados de crear la Coordinadora Revolucionaria de los Barrios Damascenos.
Las acusaciones resumen en las violaciones cometidas sobre estos artículos del código penal:
Art. (306): Se refiere a la pertenencia a una asociación encaminada a cambiar la entidad socio-económica del Estaso y alterar el orden social establecido.
Art. (285): Se refiere a cometer actos que minen la moral nacional o debiliten el sentimiento patriótico en tiempos de guerra o en situación de previsión de la misma.
Art. (286): Se refiere a difundir noticias falsas o exageradas en las situaciones citadas en el artículo anterior.
Art. (335) Se refiere a proferir gritos o cánticos en reuniones de carácter privado en plaza pública o en un lugar visible para el público de forma que conlleve alterar el orden.
Art. (336) Se refiere a provocar aglomeraciones en vía pública con el fin de alterar el orden.
Fuente: [Centro Sirio para Comunicación y Libertad de Expresión]
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10.12.11
#Siria: Huelga General

Mañana, 11 de diciembre, los sirios están llamados a participar en la Huelga de la Dignidad, a la que han llamado varios grupos de activistas locales, tales como el grupo de lucha no violenta Días de Libertad, y apoyada por los principales grupos y partidos de la oposición.
La apuesta por llamar a una huelga general por parte de los grupos locales de activistas es más que valiente, ya que tienen en contra demasiados factores como la falta de cultura de la huelga, la inexistencia de sindicatos independientes, las amenazas de los aparatos de seguridad a los estudiantes y trabajadores públicos que se atrevan a faltar, y lo que es aun más importante: la inmensa cantidad de gente que sobrevive gracias a lo que gana a diario; si no trabaja no come. Es por eso que se espera un seguimiento desigual a lo largo del país. Las zonas de mayor concentración opositora habrá un gran seguimiento, en cambio en los centros de Alepo y Damasco no se espera que se note demasiado.
El énfasis por utilizar todas las herramientas de resistencia civil posibles viene por la preocupación de buena parte de los activistas por la posible deriva violenta de la crisis siria, así como su rechazo a un traslado del poder de decisión sobre el futuro del país a los corredores de la política internacional. Quieren que el poder popular sea el decisivo y por eso tratan de buscar vías creativas de protesta popular y no centrarse solo en las manifestaciones (fácilmente reprimibles por los inmensos y ultraviolentos cuerpos de seguridad del Estado). Durante los últimos días se ha hecho un gran esfuerzo para explicar qué metodos se pueden utilizar, y para dicha labor se han utilizado las redes sociales para repartir modelos de octavillas que luego se imprimen, se fotocopian y se reparten en universidades y centros de trabajo, o para publicar montajes de video como los que se pueden ver aquí animando a la resistencia civil y a participar en la huelga de mañana.
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4.12.11
#Siria: #FreeRazan

Todavía no habíamos tenido tiempo de alegrarnos por la liberación del compañero Hussein Ghrer cuando nos enteramos hoy de la detención de Razan Ghazzawi (@RedRazan), una excelente bloguera y activista, y una gran compañera y amiga.
Razan es de las blogueras más reconocidas y veteranas de la blogosfera siria, y su activismo a favor de los derechos del pueblo palestino, así como a favor del progreso y la justicia social y la igualdad le ha otorgado a su voz una repercusión que molesta a los enemigos de los derechos y libertades del pueblo sirio. La voz de Razan solo puede molestar a los criminales..
Razan Libre! Siria Libre!
Página de solidaridad con Razan Ghazzawi en Facebook
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2.12.11
#siria: #freehussein.. por fin
Tras 37 días detenido, el compañero (y amigo) bloguero sirio Hussein Ghrer ya está en casa. Ward y Zain, sus hijos de 3 y 1 año respectivamente, han visto ayer como su papá "volvía de viaje".
Hussein está ahora en libertad bajo fianza (unos 100 Dólares), pero lo importante es que hoy está con su gente y lejos de los sótanos de los aparatos de Seguridad del Estado.
Los compañeros de Hussein en la blogosfera siria publicamos un texto conjunto condenando la detención de Hussein y reclamando su puesta en libertad. La versión en castellano de ese texto se publicó en este blog y recibió numerosas muestras de solidaridad. Agradecemos todos estos gestos de apoyo y pedimos que sigan existiendo del lado de la lucha del pueblo sirio por su dignidad y libertad.
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