30.11.11

#Siria: #Turquía vuelve a ser “otomana”


Sería difícil encontrar una cara de sorpresa entre los observadores de la crisis siria al saber que Turquía ha impuesto hoy sanciones económicas contra Siria, ya que la posición crítica del ejecutivo de Erdogan frente al régimen de Al-Asad ha ido escalando desde las primeras semanas de la revuelta popular. Lo que sí hay que remarcar es que, con las medidas tomadas hoy, Turquía da un paso grande, y seguramente sin retorno, en el camino de la enemistad con su antiguo “amigo” y aliado. El Gobierno turco había adoptado, hasta ahora, medidas políticas a muy bajo riesgo, ya que adoptó una postura popular y aplaudida tanto dentro como fuera de Turquía. Ahora el riesgo es mayor, ya que, con las decisiones de hoy, el gobierno turco ha congelado una jugosa relación comercial de más de 2000 millones de Dólares de tamaño (2010) articulada sobre un Tratado de Libre Comercio de balanza abusivamente inclinada hacia el lado turco.

La historia de las relaciones turco- sirias tiene un trazado bastante agitado, que se fue balanceando durante décadas entre la frialdad y las proximidades del enfrentamiento armado. Hasta 1998 los turcos, en el imaginario oficialista sirio, eran los herederos de los otomanos, aquellos que ocuparon las tierras de la Nación Árabe y causaron deliberadamente su atraso, tenían territorio sirio ocupado (Iskenderoun) y, para más INRI, eran “siervos” de EEUU e Israel. En 1998, tras una escalada en la tensión de las relaciones a causa del patrocinio sirio de la milicia kurda del PKK, se firmó el Tratado de Adana, donde Hafez Al-Asad, padre del actual presidente sirio, se comprometía a cortar con la milicia kurda y a dejar de reclamar los territorios sirios ocupados por Turquía. A partir de ese año los sirios dejaron de disfrutar en Ramadán de la tradicional telenovela anual de ambientación y temática basadas en el sufrimiento del pueblo sirio durante las últimas décadas de ocupación otomana. Los turcos ya no eran “otomanos”.

Pese a que la tregua se inició en 1998, la era dorada de las relaciones entre ambos países no viviría su florecimiento hasta mediados de la década pasada, ya con Bashar Al-Asad como Presidente de Siria y Erdogan como Primer Ministro Turco. Turquía había decidido “girar hacia el Levante” tras los reiterados rechazos de UE, y Siria vivía una etapa más de aislamiento árabe e internacional a causa del acoso de la Administración Bush por un lado, y por ser la principal acusada del asesinato de Rafik Hariri, ex Primer Ministro libanés y hombre de Arabia Saudí en el ese país por el otro. Erdogan le ofreció a Al-Asad patrocinio político ante la UE y EEUU, y más tarde le ejerció de intermediario en las negociaciones indirectas con Israel. A cambio, Al- Asad abrió los mercados sirios a cal y canto a los productos turcos, sin importarle mucho (o nada) el negativísimo impacto que tuvo esta decisión sobre la débil industria siria, sobre todo en el sector del textil. Por supuesto, los círculos económicos afines al régimen tuvieron la oportunidad de beneficiarse de estos tratados. Además de esto, ofrecer a Siria como paso franco para los productos turcos dejó a toda la península arábiga a pocos kilómetros, lo que contribuyo a que Turquía llegara a sextuplicar su volumen de negocio con los países árabes en pocos años. Edrogan, entonces, era un amigo más que querido, y la cercanía de Bashar Al-Asad a un líder ascendente a nivel mundial agradaba mucho al régimen, que ponía mucho esfuerzo en hacer ver estampas de cercanía y camaradería entre ambos líderes y sus familias (imagen). Ya no se hablaba de que Iskenderoun tenía que volver a dominio sirio en los medio de comunicación, sino que se hacían proyectos hidráulicos conjuntos en la frontera de la región legitimando el status quo, y los culebrones turcos que tanto entusiasmaban en el mundo árabe se doblaban,orgullosamente, en la Televisión Siria. En aquel momento Erdogan, por supuesto, no era “otomano”.

El inicio de la Primavera Árabe marcó un giro en la política exterior turca, que pasó de llevarse bien con los regímenes árabes al mismo tiempo que se trabajaba la popularidad del “modelo turco” de convivencia entre democracia, modernidad, islam y tradición a una postura más enfilada a posicionarse, políticamente, a favor de las aspiraciones democráticas de los pueblos árabes, incluso ofreciendo cierto patrocinio a los partidos islámicos que querían servirse de la imagen de Turquía para tranquilizar a occidente y a sus propios pueblos sobre sus ansias de democracia (Es casi imposible que un político islamista no cite a Turquía como ejemplo al ser entrevistado por medios occidentales). La inteligente política exterior turco supo leer el momento mucho mejor que los regímenes árabes o que Europa y EEUU, ya que dio muestras tempranas de comprensión de que la corriente de cambio es imparable, y que es mejor unirse a la ola ascendente, las corrientes democratizadoras, e intentar posicionarse bien respecto a ellas, ganar ventaja respecto a las otras potencias regionales e imponerse como actor clave y decisivo ante las potencias internacionales. Por supuesto que Turquía no es una ONG ni se mueve motivada por sensibilidades humanistas hacia el sufrimiento de los pueblos árabes (ni Turquía ni nadie), sino que aspira a ser la principal potencia regional y ve en la ola de cambio su oportunidad de afianzar esa aspiración política y económicamente. Es por eso que no tuvo miramientos a la hora de hacer públicas sus críticas al inmovilismo del régimen sirio y exigirle cambiar radicalmente su política interior a cambio de mantener una amistad que sabía esencial para el régimen de Al-Asad. Desde entonces la brecha no ha hecho más que agrandarse, y según se separaban las orillas de los 800 Km de frontera común los turcos volvían a ser “otomanos” para las agencias estatales y los medios de comunicación del régimen. Prueba de ello es un informe de la Agencia Oficial de Promoción y Desarrollo de Siria, publicado el mes pasado, y que alertaba, siete años después, de que el balance comercial entre Turquía y Siria es injusto, por lo que el TLC debería ser revisado (se dieron cuenta ahora casualmente, claro). Esta magistral conclusión la podía dar, de habérsela pedido, cualquier fabricante sirio de textil o cualquier operario u obrero que quedó en el paro en la época de “amistad” turco- siria, pero en aquel momento las prioridades del régimen no pasaban por los intereses de su población, de hecho nunca lo hicieron.

El empeño de Turquía de ser “la madre de la novia” en la cuestión siria y monitorizar el cambio en su vecino del sur se hace más efectivo al tiempo que crece el número de artículos en la prensa siria que califican a Erdogan como “Neo otomano”. Mientras tanto, la cuestión sobre si realmente vuelven los Otomanos va subiendo de tono.
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19.11.11

Jornada de Reflexión

Ayer terminó la que, para mí, fue la campaña electoral más soporífera y aburrida de las que recuerdo (tampoco es que recuerde muchas). También ha sido la campaña electoral en la que menos interés he puesto, ya que, en lo referente a la política nacional, siento que casi nada puede evitar el apocalipsis anunciado mientras no se haga algo con los que mandan,desde la indiscreta sombra, sin ser votados ni elegidos. Tengo el voto decidido desde hace meses. También tengo decidido que lo ejerzo como acto cuasi espiritual, metafísico. Votaré a IU con el mismo ánimo con el que un viejo amigo mío se volvía, milagrosamente, religioso los días antes de un examen para el que no estudió.

Durante la jornada de hoy he combinado el seguimiento de las revueltas populares árabes (en Siria y Egipto, especialmente) con un ejercicio de insana nostalgia de la primera vez que voté en unas Generales. Soy de aquella generación que dejó en casa la pancarta de No a la Guerra para ir a dejar una papeleta, que creíamos roja, en la urna, como quién deja parte de sus vísceras. Aquella noche del 14 de marzo de 2004 daba saltos de alegría al ver que mi mitad materna iba a dejar de ser cómplice invasora de mi mitad paterna. Que los soldados espeñoles saldrían de Irak. Dejarían de estar a 300 Km de mi casa en Raqqa. Dejarían de ser una fuerza de ocupación.

Matrimonio homosexual, Estatut, Proceso de Paz en Euskadi, 11M, crisis, crisis, crisis, crisis. Han pasado muchas cosas desde aquella noche del 14 de marzo de 2004 en la que aplaudía cual tonto delante de la tele viendo como España, creía, se teñia de rojo, y la noche de mañana en la que, a lo sumo, pondré la radio de fondo mientras sigo las novedades de Siria.

Mañana iré a votar, luego intentaré mantener una vela de esperanza encendida mientra maldigo, con el peor de mis lenguajes, la oscuridad y sus especuladores. La vela que mantendré encendida era la misma que me comentaba hoy Nour, mi hermana: En los países árabes está muriendo gente por el sueño de poder ejercer lo que mañana haremos aquí. Quieren para ellos lo que aquí nos están robando unos desalmados trajeados. La democracia, la verdadera democracia, merece ser vivida, y, por muchas desilusiones que nos llevemos, merece luchar por ella. Aquí, allí, ahora, y siempre.

Por ahora votemos, luego habrá que ver lo que tenemos que hacer..

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15.11.11

#Siria en #Libano: A tortazos

Puede que el video mostrado a continuación no sea más que uno de esos cortes graciosos de “tertulianos” o parlamentarios que acaban (lo que se supone que era) un debate a tortazos. También es un buen reflejo de lo que la crisis siria provoca en su vecino (y hermano pequeño, según el régimen sirio y sus partidarios) Líbano.

Desde la independencia de ambos países, Siria siempre ha tenido un papel primordial en Líbano. Es su única frontera terrestre abierta, y la superficie del Líbano es inferior a la de buena parte de las provincias sirias. La política libanesa ha tenido siempre a Siria como eje diferenciador que se articula sobre diferencias y contradicciones sectarias y religiosas. Siempre ha habido “prosirios” y “antisirios”. Sin término medio. Aunque no siempre son los mismos. Los “antisirios” pueden pasar a ser “prosirios” según corra el viento. Ese eje diferenciador se hace notar incluso en la vida cotidiana de los libaneses, y en la mayoría de las veces traspasa lo puramente político.



El “debate” que muestro a continuación transcurre, en un canal de televisión libanés, entre dos políticos de este país: Un jefe de la sección libanesa del partido Baath (prosirio) y un dirigente de la Corriente Futuro (antisirio). No hace falta decir lo que se intercambiaban ni especificar quién es quién. Ambos son verdugos de la misma víctima: El ciudadano libanés.

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2.11.11

#Siria: El régimen acepta la iniciativa de la #ligaarabe

El régimen de Al Asad ha anunciado hoy que acepta la iniciativa lanzada hace días por parte de la comisión ministerial de la Liga Árabe encargada de tratar el tema sirio. Tal y como ya se publicó hace días, la iniciativa incluye el fin del uso de la violencia contra los manifestantes y la retirada del ejército de las ciudades, la liberación inmediata de todos los presos políticos, permitir la entrada a comisiones de trabajo de la Liga Árabe y a los medios de comunicación, e iniciar negociaciones con la oposición en el Cairo en un plazo de dos semanas. Hamad bin Jasem, ministro de exteriores de Catar, ha anunciado que el régimen ha aceptado la iniciativa en su totalidad. Sin embargo, la prensa siria asegura que el régimen ha mostrado sus reticencias a dos puntos concretos: Los mecanismos de verificación del fin de las operaciones militares contra la oposición, y el lugar donde se llevarán a cabo las negociaciones. El régimen quiere negociar en Damasco.

Poca gente confía en la seriedad del régimen, y la mayoría apunta a una maniobra con intención de ganar tiempo. El Consejo Nacional Sirio opositor tendrá que pronunciarse ahora, y es posible que el “Sí” del régimen los haya pillado dormidos.